Ana Calvo
La pintoresca tienda neoyorquina Opening Ceremony, que ofrece una original visión de la moda a través de las marcas de diferentes países elegidas por sus propietarios cada año, ha sido el entorno elegido por la actriz Chloè Sevigny para lanzar su propia colección de moda.
Son muchas las famosas que, con más o menos acierto, se han subido al carro del diseño de moda. Crear una línea propia, poner su imagen al servicio de algún diseñador ya reconocido, ofrecer al público una réplica reinventada de su armario o hacer realidad aquello que ellas quisieron pero nunca pudieron llevar parece un apetecible reto para muchas celebrities.
Chloè Sevigny, catapultada al estrellato mundial por ser la protagonista de un exitoso artículo del escritor Jay McInerney en la revista New Yorker, ha sido modelo adolescente, ha participado en más de una docena de películas y obtenido una nominación al Oscar y otra al Globo de Oro por su excelente papel en el film de Kimberly Pierce “Boy’s Don’t cry”.
Polifacética y capaz como ninguna otra de llenar por ella misma la alfombra roja sin necesidad de alta costura ni asesores de imagen en plantilla, se ha unido a ese club de famosas que han dado el salto al lado más creativo de la moda.
Con una colección de diseños impregnados del toque indie tan característico de Chloè, la actriz busca deshacerse de la faceta más esclava de la moda. Alejada de los estereotipos de glamour, lanza una serie de propuestas diferentes, un tanto arriesgadas, despojadas de cualquier tipo de artificio imposible a través de una colección compuesta de prendas con un estilo muy de los años 90, con vestidos y shorts extra cortos o minichaquetas con diminutos estampados florales o de pata de gallo.