La actriz francesa, a la que recordamos por sus románticos papeles en “Amelie” o “Largo domingo de noviazgo”, devuelve a la vida a una mujer que fue capaz de casi todo por conseguir su sueño y que llegó a afirmar que “durante mi infancia sólo ansié ser amada y todos los días pensaba en cómo quitarme la vida, aunque, en el fondo, ya estaba muerta”.
La película, basada en la biografía escrita por Edmonde Charles-Roux “L’irregulier”, se centra en los años de aprendizaje de la gran diseñadora de moda y demuestra cómo una joven de una familia muy modesta, autodidáctica pero dotada de una personalidad excepcional, llega a ser un símbolo de éxito y libertad, creando la imagen de la mujer moderna después de haberlo sido ella misma.
Huérfana de madre y abandonada por su padre, Gabrielle Bonheur (nombre real de Coco Chanel) aprendió el oficio de costurera en el orfanato regentado por sus tías. Sin embargo, su genialidad le impedía conformarse con ser una “simple modistilla”, ella soñaba con ser una renombrada modista de París, y estaba dispuesta a casi todo porque su fantasía infantil se hiciera realidad…
Por eso, no dudó en trasladarse a París con su gran personalidad y su belleza sensual como único equipaje para trabajar como cantante de Cabaret y conseguir abrir su primera maison de moda gracias al dinero de sus acaudalados amantes. Su carácter libertario le llevó a romper con la tendencia estricta y rococó que imperaba en la época. Y su visión moderna de la mujer la encumbró como la gran dama de la moda que fue y cuyo legado, casi 40 años después de su muerte, mantiene viva una de las firmas más relevantes del mundo, Chanel.
La película, que se ha rodado en francés entre París y la Normandía, cuenta con la ayuda del propio Karl Lagerfeld y de la Maison Chanel, que ha dado acceso a la directora Anne Fontaine a los archivos y colecciones de la firma.