¿Un español al frente de una primera firma de moda? ¡Esto no pasaba desde Balenciaga! Su nombre es Cristina Ortiz y su trayectoria profesional, la más espectacular de nuestra historia reciente.
Ha trabajado a las órdenes de Miuccia Prada, ha sido directora creativa de Lanvin –hasta que llegó Alber Elbaz– y ha controlado el destino de Brioni, la firma italiana de sastrería que, gracias a ella, llegó a afianzar su colección femenina. Está claro que, en estos tiempos que corren, el mundo de la moda se parece cada vez más al del fútbol: el baile de nombres en los fichajes de diseñadores se están convirtiendo en algo tan habitual como los entrenadores que cambian de equipo...
Y la elección de Cristina Ortiz como relevo del director creativo de Salvatore Ferragamo es doblemente importante. Porque ella será la encargada de dotar de personalidad propia la colección de prêt à porter de la firma italiana, un paso casi imprescindible ahora que la familia propietaria está abandonando poco a poco la gestión de la empresa y se prepara para sacarla a Bolsa. Se trata de un momento crucial para esta casa y sobre la española recaerá el trabajo más duro de todos: convertir en realidad el sueño del fundador. Salvatore Ferragamo deseaba crear una línea de moda que tuviera el mismo peso que los accesorios, en una empresa cuya cara más visible han sido siempre los complementos.
En efecto: durante mucho tiempo, esta casa que celebra ahora su 80 aniversario fue universalmente conocida por ser la “zapatera de Hollywood”. Todas las grandes estrellas del cine clásico (Greta Garbo, Judy Garland, Audrey Hepburn, Marilyn Monroe...) calzaron modelos exclusivamente diseñados para ellas por Ferragamo. Él inventó la plataforma y fue uno de los primeros diseñadores que se dieron cuenta de la importancia de vestir –en este caso, calzar– a una “celebrity”. Por cierto: las bailarinas que creó para Audrey Hepburn siguen de rabiosa actualidad, sin que su diseño se haya modificado en absoluto.
Antes y ahora
Pero ahora se avecinan cambios. Con la excepción de la línea de marroquinería, que sigue en manos de un representante de la tercera generación de la familia, James Ferragamo, el resto del trabajo recae sobre los hombros de Cristina. Además, la empresa no sólo afronta el reto de salir a Bolsa: la internacionalización es uno de sus próximos objetivos, a través del mercado norteamericano y del asiático, en el que ya están presentes y que supone en la actualidad un porcentaje muy elevado de sus ventas.
Cristina Ortiz llegó a la firma en agosto de 2007, tras la salida de Graeme Black, el anterior director creativo. En aquel momento, el consejero delegado de la casa, Michele Norsa, declaró que había pasado varios meses buscando a un creador capaz de contribuir de manera significativa al desarrollo de la colección prêt à porter, respetando la imagen y la historia de la marca. “Estoy convencido –aseguró– de que la cultura, el ojo infalible y la experiencia de Cristina nos ayudarán a lograr la posición que nos hemos fijado en el mercado”. Eso es algo que sólo el tiempo dirá.
De momento, ha cumplido con creces la meta que se había marcado: desarrollar una línea digna de una marca tan legendaria como Ferragamo. Ahora, precisamente, acaba de llegar a las tiendas la primera colección diseñada por la española, la de este invierno 08/09. ¿Sus claves? Sensualidad y versatilidad pensadas para una mujer actual y profesional. Ella se encarga ahora de vestir a las mujeres que calzaba el mítico Ferragamo. Y parece que no lo hace nada mal.
DATOS BÁSICOS
Nación en Tenerife hace 40 años y estudió moda en la École de la Chambre Sindycale de la Haute Cuouture de París. Su primer trabajo fue en el departamento de diseño de El Corte Inglés. Después llegaron Prada, Lanvin, Brioni... y, ahora, Ferragamo. Vive en Florencia con sus hijos y, mientras espera el fin de semana para visitar a su marido en Madrid, se divierte buceando en los archivos de la casa Ferragamo.