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Javier Larraínzar

Su pasión por la moda la lleva en los genes, ya que pasó su infancia trabajando en la sastrería de su padre, y a caballo entre Alemania y España. Tras formarse como diseñador en el prestigioso instituto Marangony de Milán y en Estados Unidos, Javier consiguió su gran oportunidad de la mano de Óscar de la Renta, que le abrió de par en par las puertas de la capital de la moda: París.

Pero el sueño de Larraínzar seguía siendo el diseño femenino, por lo que decidió abandonar la capital francesa para empezar una nueva etapa en Madrid. Una etapa llena de materiales ricos y nobles que forman cada una de las piezas creadas por el diseñador madrileño, que buscan vestir a una mujer femenina, urbana y cómoda.

En 1996, con su nueva colección bajo el brazo, Javier Larraínzar mostró al mundo sus propuestas en la Pasarela Cibeles. La semana de la moda de Madrid siempre ha sido cita obligada para él, quien ha asegurado en una entrevista, que todas las prendas que muestra en Cibeles, unas cien, están diseñadas para ser vendidas, ya que ninguna se "reinventa después".

Pero lo de la moda femenina parece habérsele quedado pequeño, ya que, además de exclusivas prendas para féminas, el madrileño ha diseñado también una línea de gafas de sol, bolsos y hasta etiquetas de vino para un reserva del 98.
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