Lydia Delgado entró en el mundo de la moda de casualidad, a través de un encuentro casual con el diseñador Antonio Miró, con quien estuvo trabajando en su taller creativo antes de lanzar su firma en solitario.
Esta barcelonesa de nacimiento, abrió en 1987 su propio atelier, un entorno íntimo con personalidad propia y reminiscencias de la alta costura. Poco tiempo después inaugura su tienda de Barcelona, coincidiendo con su presentación oficial en 1991 en la Pasarela Gaudí.
Diez años después, Lydia presenta su primera colección de novias en el Palacio Real de Pedralbes, y en el 2002 ya había firmado con Pronovias un contrato de licencia para la distribución mundial de sus trajes nupciales.
Una curiosidad: fue bailarina del Gran Teatro de Ópera del Liceu.