Nacida en 1971, poco después de que los Beatles se separaran, Stella fue a vivir con su padre, su madre, Linda, víctima del cáncer hace once años, y sus hermanos a una granja orgánica de Sussex, en el sur de Inglaterra, donde la familia se dedicó a la cría de ovejas, a montar a caballo y a cultivar hortalizas. "Mis padres me enseñaron a entender que compartimos este planeta. La idea de que hay que responsabilizarse de lo que extraemos de la tierra no es algo que necesitase lecciones sino que me vino de forma natural", explica McCartney en una entrevista con el diario "The Guardian".
Stella McCartney se niega a utilizar el cuero en los artículos de moda que diseña y se queja de que sus colegas no quieren escuchar los mensajes que denuncian el empleo de ese material a pesar de que deberían ser pioneros en eso como en otras cosas.
Tras graduarse en la escuela de moda y diseño de Central St Martins en 1995 y trabajar para Chloé y luego para el grupo Gucci, la diseñadora ha logrado que su nombre cuente entre los principales diseñadores británicos. Cuando se unió a Gucci, hace ocho años, muchos creyeron que McCartney terminaría capitulando y que tendría que diseñar bolsos y otros artículos de cuero para hacer dinero, pero no cedió en ningún momento.
"El mayor lujo de tener los padres que yo he tenido -explica- es que ello me ha permitido no tener que llegar a compromisos. En el fondo yo sabía que si las cosas se torcían, no tendría problemas (económicos). Y ésa es una opción que no tiene todo el mundo".
Actualmente está trabajando en una nueva colección de ropa infantil para el grupo estadounidense Gap, que se pondrá a la venta en noviembre.