Ana Calvo

Autor: EFE
Foto: La Ministra de Defensa, Carmen Chacón, sorprendió a todo el mundo al acudir a la celebración castrense de la Pascual Miliatar con esmoquin negro, cuando el protocolo exigía vestido largo para las mujeres
Ser mujer, titular del Ministerio de Defensa y convertirse en la primera fémina que pronunciaba un discurso durante la tradicional Pascua Militar que cada año se celebra el 6 de enero en el Palacio Real de Madrid eran motivos más que suficientes para que Carmen Chacón se convirtiera en una de las protagonistas del día. Sin embargo, sus pioneros logros en un mundo secularmente de hombres como lo es de las Fuerzas Armadas quedaron eclipsados por un hecho algo más superficial: su elección de vestuario.
La invitación de la Casa Real no dejaba dudas sobre el protocolo a seguir con la indumentaria: los miembros del ejército, traje de gala; los caballeros, chaqué; y las damas, vestido largo. Pero la ministra Chacón eligió para la ceremonia castrense un traje pantalón en color negro con camisa blanca de cuello mao y botonadura frontal en forma de corbata, muy en la línea del esmoquin femenino que trató de introducir Yves Saint Laurent hace décadas y que triunfa entre las tendencias de esta temporada. Las comidillas que se trataban de evitar con la prohibición de la entrada a la prensa a la recepción posterior en Palacio, surgieron y corrieron como la pólvora: ¿se había saltado el protocolo? Los más puristas no se lo podían creer…
La elegante sobriedad de la Reina Sofía, de largo y en color champagne, y el dos piezas “tripitido” de Doña Letizia en verde claro, quedaron eclipsados por la polémica. Lo de Chacón, saltaba a la vista que no era un vestido largo, pero desde su gabinete de protocolo lo justifican asegurando que “el traje esmoquin es equiparable al vestido largo”, por lo que “se ajustaba al protocolo”.
Además, declaró uno de sus asesores, ella “no era una invitada más en el acto, era una de las protagonistas, pues participaba como ministra”. Y, tras consultar a la Casa Real, el gabinete de Su Majestad dio el visto bueno, a pesar de que, al menos en la teoría y lejos ya de longitudes, formas y cortes de la tela, el esmoquin sólo se permite para actos celebrados por la noche o a última hora de la tarde, y la Pascua Militar tuvo lugar a las doce del mediodía.
Pero si el pantalón de la ministra dio que hablar, no lo hizo menos su tirante cabello recogido en una coleta, poco habitual en ella pero utilizado por las mujeres militares en actos de gala, y, muy especialmente, el excesivo maquillaje que utilizó en pómulos y ojos. Un marcado colorete, acentuaba y endurecía sus facciones; mientras que los “smoked eyes” con un rompedor toque de fucsia dirigían todas las miradas hacia la de la titular de Defensa.
Y es que, parece que Chacón está llamada a romper moldes en el ejército. Lástima que en esta ocasión haya servido para eclipsar, por ejemplo, la imposición, por primera vez en la historia de las Fuerzas Armadas, de la Cruz de la Órden de San Hermenegildo a una mujer: la comandante del cuerpo militar de Sanidad Milagros Hijosa Pedregosa.