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Claudia Schiffer: “Para mis hijos no soy una top, soy su mamá”

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A punto de cumplir los 40, Claudia Schiffer vive una segunda “juventud” profesional. Bellísima, con un poso de madurez que le favorece, y tan rigurosa en el trabajo como siempre, la top alemana desvela su faceta íntima.

Hacer entrevistas a top models debería ser pagado con un plus de peligrosidad. Para cubrir un poco la autoestima. Machacadita, la autoestima se le queda a una machacadita. Y si encima la top model de marras, además de ser top es cuarentona (o casi, le faltan unos meses) y está como si acabara de cumplir los 25… deberían doblar la prima, la verdad. Porque incluso de cerca, observada con ese afán de autojustificación basado sólo en la envidia, Claudia está espléndida. Y mira que intento sacarle defectos… Pero no, imposible: la piel, perfecta; la postura, erguida; el pelo, brillante y sin rastro de raíz delatora… Lo dicho: lo suficiente como para internar hasta la más sana autoestima en la UVI durante una buena temporada.

Porque si la top en cuestión tuviera un pasado de escándalos, líos de hombres, alcohol, drogas o las tres cosas a la vez, a una le sería más fácil encontrar refugio para la mencionada autoestima, pero dado que no es así, sino que encima se trata de una rubia nada tonta (más bien, tirando a muy lista), feliz y discretamente casada y con dos niños que le iluminan la cara cuando habla de ellos, resulta fácil salir un pelín tocada del encuentro.

A pesar de que se ha levantado a las cuatro de la mañana y el avión que la traía a Madrid ha llegado con un retraso que ha descabalado su frenética agenda, Claudia es muy consciente de cuál es su trabajo. En esta ocasión, atender a los medios. Lo hace con precisión, sin concesiones y de forma rigurosa. Una forma de trabajar que la ha hecho famosa: los grandes de la moda saben que siempre se puede contar con Schiffer al 100%.

Mujer hoy. ¿Es usted tan disciplinada como dicen? Claudia Schiffer.
No siempre me sale, ¡pero lo intento! Aprecio a la gente profesional e intento corresponder siendo seria con mi trabajo.

¿La disciplina marca la diferencia entre una chica guapa que llega a lo más alto y otra, igualmente guapa, que no llega a triunfar?
Es cierto que hay muchas chicas guapas, pero no todo es disciplina. También cuenta mucho estar en el sitio adecuado en el momento adecuado y tener algo de suerte. A esta conjunción hay que añadirle trabajar mucho y muy duro. Muchas modelos no se lo toman demasiado en serio, creen que es un trabajo divertido, en el que hay muchas fiestas que no se quieren perder… Pero si quieres triunfar, no puedes permitírtelo. Te lo tienes que tomar en serio y trabajar. Mucho. Y si has de estar en tu puesto a las cuatro de la mañana, has de estar de verdad. Y tener la energía y la fuerza para hacerlo, ¡no puedes estar cansada porque la noche anterior te has ido a bailar! Cada día hacemos un trabajo nuevo, con gente diferente, y en todos debes rendir al máximo porque esperan que estés perfecta.

¿Siente que hay mucha presión?
No. Es parte del trabajo. Todos los que han llegado muy alto en el mundo de la moda son extraordinariamente trabajadores. Cuando les conoces, entiendes por qué han llegado a allí.

Eso pasa en cualquier trabajo…
¡Absolutamente! Si eres bueno y trabajas muy duro, tienes posibilidad de lograr lo que te propongas.

Dice que también hace falta suerte, ¿cuál fue la suya?
En primer lugar, ser descubierta. ¡Yo ni siquiera sabía que se podía ganar dinero siendo modelo! Fue un golpe de fortuna. Igual que conoger a gente como Lagerfeld y Ellen von Umwerth, a quienes les debo mucho.

¿Alguna vez pensó que, a punto de cumplir los 40, seguiría siendo una top?
Nunca lo imaginé. Lo tradicional es que la carrera de las modelos, como la de los tenistas y futbolistas, acabe antes de los 30. E incluso antes, porque en nuestro trabajo, la renovación de “caras nuevas” es cada vez más vertiginosa. Se puede ser la modelo del momento tres o cuatro temporadas y ¡se acabó! Pero ahora la publicidad necesitan rostros y nombres reconocibles, y eso te da longevidad profesional. Y, por supuesto, entra también en juego un factor de fiabilidad: ayuda si te ganas la reputación de ser alguien en quien confiar.

Trabajar puntualmente y luego estar en casa, ¿se lo pone más fácil como madre?
¡Sin duda! Tengo un trabajo fabuloso, tengo la fortuna de poder estudiar siete u ocho propuestas y decir “sí” a sólo una. Así, puedo llevarles al colegio, recogerles… Mis hijos siempre han convivido con mi trabajo, saben que me puedo ir por unos días porque volveré.

Si su hija quisiera ser modelo, ¿iría con ella, como hizo su madre?
Si le apasionara, si fuera su vocación, le apoyaría, por supuesto. Lo haré en cualquier cosa que decida, pero en este caso vigilaría que trabajara con la gente adecuada. Pero… da igual, yo les apoyaré a los dos en cualquier cosa que decidan hacer.

¿Qué significa para los niños tener una madre supermodelo?
No lo entienden así. Para mis hijos, soy simplemente mamá, no están al tanto de la faceta de “famosa”. Comprenden que me hacen fotos y que ése es mi trabajo. Pero de lo que conlleva no saben nada, ni deberían durante el mayor tiempo posible.

¿Y para su marido?
No le afecta en absoluto. Ambos somos muy discretos y realmente tímidos. Nos gusta estar en casa, con los amigos… no nos encontramos a gusto en fiestas donde no conocemos a la gente. Es importante vivir tu vida con naturalidad. Y todo lo demás, toda esa parafernalia, es tan sólo parte del trabajo.

¿Cree que todo en su vida llegó en el momento perfecto? Ser descubierta, la proyección internacional, el regreso a lo grande…
Nunca lo he vivido como un “regreso”. Me quedé embarazada de mi hija y poco después, tuve a mi segundo hijo, todo en un periodo muy corto. Ése fue el único motivo de estar alejada del trabajo durante un tiempo.

Muy eficaz, todo seguido.
Sí, es cierto, pero jamás estuvo planificado. Todo fue muy fluido. Ha sido una evolución natural y, a la vez, muy afortunada.

Usted tenía una casa de veraneo en Mallorca, y en su momento los paparazzi españoles le hicieron pasar situaciones no muy agradables.
Y la sigo teniendo, me encanta. Al principio de mi carrera, cuando me vi envuelta en el fenómeno paparazzi, lo pasé mal. Me resultó difícil, me costó muchísimo. Es algo que te sucede de repente y no sabes cómo gestionarlo, ni cómo enfrentarte a ello, y sí que puede estresarte mucho ocasionalmente. A medida que pasó el tiempo y que fui madurando mientras convivía con esa presencia, me dije: “¡No, no, no!”. Supe que le estaba dando el enfoque equivocado. Me di cuenta que yo sólo quería vivir mi vida, sólo eso, vivirla como me apeteciera. Y que no quería cambiarla porque quizás alguien pudiera estar haciéndome una foto en ese momento. Ésa es la manera como me lo tomo ahora. Creo que asumirlo así es el mejor consejo que le puedo dar a cualquier chica que esté empezando en este mundo de la moda. Si por la mañana estoy llevando a los niños al colegio y hay alguien fotografiándome, intento imaginar que no hay nadie. Y le explico a mis hijos que no deben preocuparse por ello. Y cuando te lo tomas así, deja de importarte. Simplemente, haces la vida que harías de todas formas, normalmente, con o sin fotógrafos.

Usted reside en Londres y su marido es inglés. Siendo usted alemana, ¿intenta mantener el contacto con su país y transmitir la cultura que usted aprendió a sus hijos?
Les hablo en alemán y tienen una nanny alemana, pero ellos siempre me hablan en inglés.
 
¿La época navideña es idónea para combinar ambas culturas?
En casa seguimos las tradiciones de ambos países. Por ejemplo, el 6 de diciembre celebramos San Nicolás, que en Alemania se encarga de llevar detalles y pequeños regalos a los niños. En Nochebuena, llega a casa el Christkind, el Niño Jesús, que también les hace obsequios y el 25 es Santa Claus. Intento combinarlas y que diferencien a una figura de otra. Creo que para los niños es importante entender ambas culturas. Por ahora, gana Santa Claus, porque es quien predomina en el colegio y en su entorno, pero ellos son los únicos que tienen la celebración del Christkind también el 24, mientras sus amigos sólo tienen a Santa Claus el 25.

¿Suele celebrarlo en familia?
Nos reunimos todos en nuestra casa, en el campo, para celebrar la Navidad. Nos juntamos todos, y eso también ayuda a combinar ambas tradiciones y a crear la nuestra propia. Ahora que hay niños a mi alrededor disfruto más la Navidad, aunque la verdad es que me ha encantado siempre pasar estas fiestas con mi familia. Pero si tuviera que elegir mi Navidad más memorable, ésa sería sin duda la primera que pasé con mi marido y mis dos hijos.


Un dúo triunfador
Claudia está de plena actualidad por su colaboración con Alberta Ferretti, como imagen del perfume que lleva el nombre de la diseñadora italiana. Para la creadora, Claudia “tenía” que ser la elegida: “Ella encarna a la perfección la idea de mujer contemporánea, la máxima expresión de su estilo. Una mujer moderna, sí, y con una identidad fuerte”. A su vez, la modelo ha estado encantada de trabajar con Ferretti, cuya moda admira y viste, y hacia quien no tiene más que palabras de cariño.

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