Australiana de nacimiento y neoyorquina de adopción, Miranda Kerr , 'top-model' internacional, nutricionista vocacional y novia oficial del deseadísimo actor Orlando Bloom, acaba de estar en nuestro país con motivo de la Feria de Moda 080 Barcelona Fashion, una pasarela de diseñadores emergentes y no de esos modistos famosos para los que ella acostumbra a desfilar. Serena y risueña, Miranda, de 26 años, no tiene el menor reparo en hablar de sí misma, pero se queda totalmente muda cuando le preguntas por su novio.
PREGUNTA: ¿Qué le ha traído a Barcelona?
RESPUESTA: Un proyecto muy interesante y en el que creo sinceramente. Los nuevos diseñadores son el futuro y a mí me gusta mucho apoyarles y desfilar para ellos.
P.:- ¿Desde dónde ha viajado?
R.: -Vengo de Nueva York, pero en las últimas dos semanas he estado en seis países distintos: Australia, Estados Unidos, Reino Unido...
P.: ¿Vive así desde los 13 años?
R.:-No, no. A los 13 gané un concurso como modelo. Pero seguí en la escuela hasta el final y luego estudié Nutrición. Hace cuatro años me mudé a Nueva York y empecé a viajar por todo el mundo sin parar. A veces cuando me despierto por las mañanas pienso: ¿Dónde estoy?
P.: -¿Cómo supera el ’jet lag’?
R.: -Durmiendo todo lo que puedo y bebiendo mucha agua. Soy una persona muy tranquila por naturaleza. Me relajo leyendo, oyendo música y escribiendo. Escribo mucho en los aviones.
P.: -¿Escribe?
R.: -Sí, llevo dos años preparando un libro. Saldrá en Navidad. Yo siempre he escrito mucho, desde niña. Creo que es una gran expresión artística. Mi madre es muy creativa como dibujante y también escribe poesía. Yo en su día hice también hice mis poemas.
P.: -¿De amor?
R.: -No, más bien filosóficos. Sobre la vida y la necesidad de aprovechar cada instante. “Carpe Diem!
P.: -¿Esa es su filosofía?
R.: -Exacto. Disfruta el momento y da gracias por lo que tienes. No pretendas ser quien no eres. No luches contra tu naturaleza, déjala fluir. Y piensa que todas las cosas, hasta las más negativas y horribles, sirven para crecer.
P.: -¿A usted le ha pasado algo horrible?
R.: -Pues sí. Yo perdí a mi novio de adolescencia, a mi mejor amigo. Él tenía 18 años y yo 16. Habíamos crecido juntos y se mató en un accidente de coche.
P.: -Vaya, lo siento.
R.: -Gracias. Pero ya digo que hay que tomarse las cosas como vienen y tratar de aprender. No queda otra.
P.: -¿Se deprimió?
R.: -Pasé una etapa muy mala, por supuesto. Pero no llegué a necesitar terapia porque mi madre, que a su vez había perdido a su madre a los 17 años, me sirvió de gran ayuda. Es importante hablar y hablar de lo que nos duele y nos preocupa. Por eso escribo.
Intento transmitir un mensaje a las jovencitas que se abren camino en la vida, para aconsejarlas sobre cómo nutrir su cuerpo y cómo formarse. Es como un libro de autoayuda que parte de mi experiencia. El mensaje es que sean ellas mismas y no intenten competir con nadie más.
P.: -¿Es un mundo competitivo el suyo?
R.: -Eso dicen. Yo me siento bendecida por el trabajo que tengo. Me permite viajar al menos a dos países diferentes cada semana...
P.: -¿Eso es sano?
R.: -Quizá no sea exactamente sano, pero me lo tomo como una etapa que pasará y la disfruto y aprovecho al máximo.
P.: -Como nutricionista, ¿qué dieta sigue?
R.: -Intento llenar mi cuerpo de nutrientes. Eso significa comer verduras y frutas orgánicas. Intentar que las vitaminas lleguen al cuerpo a través de la comida, no de pastillas.
P.: -¿Se priva de algo?
R.: -No. Yo creo en el equilibrio. Nunca diría que no a algo. Si te privas de un alimento luego lo anhelas más. Si quiero chocolate a veces como un poquito. Intento comer en un 80% sano y luego me doy un 20% de indulgencia. Porque sentir placer con la comida también es importante.
P.: -Alguna vez ha dicho que quiere tres hijos, dentro de cinco años...
R.: -No planeo tanto, no crea. Lo que pasa es que siempre me están preguntando esas cosas y algo tengo que decir. Pero, quién sabe... Desde luego, me encantaría tener niños, porque me gustan mucho.
P.: -¿Se considera tradicional?
R.: -Lo soy. Me educaron así. Crecí en una zona rural de Australia, en un pueblo llamado Gunnedah, que está a cinco horas de Sydney. Me crié montando a caballo, en bici... Y con mucho amor y un gran apoyo por parte de mi familia. Tengo un hermano menor, Matthew, y me siento muy cercana a los míos.
P.: -Es uno de los ’ángeles’ de Victoria’s Secret. Un club selecto, ¿no?
R.: -Es un privilegio, porque desde luego nos tratan como a auténticos ángeles. Viajamos a lugares exóticos y paradisíacos y nos miman un montón.
Ángeles en todas partes
P.: -¿En su profesión abundan los ángeles o los diablos?
R.: -Yo creo que hay ángeles en todas partes. Si hay diablos no lo he notado. Me quedo con lo positivo.
P.: -Es la imagen del perfume ’Heavenly Bloom’ ¿Algo que ver con Orlando?
R.: -Qué va. Es una coincidencia.
P.: -Pero habrá escuchado más de un chistecito...
R.: -Claro, me han gastado muchas bromas. Pero, bueno, un poco de humor no está mal. Puedo reírme de ello. Y además es una fragancia estupenda.
P.: -¿Y le gusta a Orlando Bloom?
R.: -Sin comentarios, je, je...
P.: -¿A dónde volará cuando deje Barcelona?
R.. -A mi casa, en Nueva York. Pero no creo que permanezca mucho en ella, porque básicamente vivo en un avión.
P.: -No teme tanta turbulencia?
R.: -Las turbulencias no me preocupan lo más mínimo. No tengo miedo a morir.
P.: -¿Ah, no? ¿Y eso como se consigue?
R.: -No sé, yo nunca le he tenido miedo a la muerte. Pienso que a esta vida se vuelve una y otra vez. Yo creo en la reencarnación.
P.: -¿Y qué fue en su vida anterior?
R.: -Quizá un hombre (risas). Lo que sí creo es que he tenido muchas vidas anteriores y que en una de ellas he vivido en Egipto. Al menos tengo esa sensación.
P.: -¿Y qué o quién le gustaría ser en la próxima?
R.: -Probablemente un delfín. Sí, un delfín libre y salvaje