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Natalia Vodianova, la Cenicienta de las pasarelas

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Gana 3,5 millones de euros al año, es la séptima modelo mejor pagada del mundo y tiene un marido multimillonario y tres niños. Pero Natalia Vodianova tiene energía para mucho más.

Este verano, todas podremos disfrutar de su colección de ropa de baño y lencería, Natalia pour Etam, que ha creado para la firma Etam Lingerie. Se trata de una línea femenina y seductora, en la que la top ha introducido elementos atemporales y un toque “retro” muy tentador.

La firma quería, ante todo, permitir a Vodianova expresarse con máxima libertad para que las prendas reflejaran su espontaneidad y la magia inimitable de sus ojos color zafiro.

Éste es sólo un paso más en la exitosa carrera de la modelo. Pero, hace unos años, nada parecía augurar que la pequeña Natalia fuera a convertirse en una top model. Nació en 1982 en Nizhny Nóvgorod, la tercera ciudad más grande de Rusia. Su padre abandonó a la familia cuando Vodianova tenía dos años y la pequeña se crió con su madre, sus dos hermanastras pequeñas (una de ellas disminuida) y con los fluctuantes novios de su progenitora, algunos de ellos no demasiado agradables.

La economía familiar siempre estaba al borde del desastre y Natalia, a los 11 años, tuvo que ponerse a vender fruta en un puesto ambulante para ayudar a su madre a mantener a sus hermanas. A pesar de todo, a los 15 años decidió independizarse, cansada de su problemático hogar.

La top ha recorrido un largo camino hasta el éxito pero, por suerte, no olvida sus orígenes. Hace dos años creó una fundación, Naked Heart, que se dedica a construir parques infantiles en Rusia, para alejar a los niños de las calles.

Un camino plagado de éxitos
 
Natalia sabe, de hecho, que tuvo mucha suerte. A los 17 años, un ojeador francés se fijó en ella en un casting y le ofreció su primer contrato. La única condición: que aprendiera inglés en tres meses. Natalia se mudó a París, firmó un contrato con la agencia de modelos Viva y, poco a poco, empezó a ascender.

Pronto se convirtió en una de las cotizadísimas y jóvenes “baby top”. Pero entonces se quedó embarazada. Muchos pensaron que su carrera había terminado casi antes de empezar, pero se equivocaban. Dos semanas después del parto empezó a recibir ofertas de trabajo.

Fue la principal modelo del desfile de Yves Saint Laurent, Gucci la convirtió en imagen de su perfume, Calvin Klein insistió en que protagonizara su desfile de primavera-verano, fue imagen de L’Oréal y desfiló para Chanel, Valentino, Givenchy y Vuitton.

Hoy, ocho años y dos niños más después, sigue siendo una de las mejores. Sólo que ahora selecciona sus trabajos para pasar más tiempo con su familia y asegura que la gente la toma más en serio desde que es madre.

Una familia unida

Natalia Vodianova conoció a Justin Portman (el “honorable” Justin Portman, de hecho) en una fiesta parisina y, al principio, nadie apostaba por ellos: Justin era un aristócrata británico 13 años mayor que ella y con fama de “modelizer” (hombres que sólo salen con modelos). Para acabar de gafarlo, Natalia se quedó embarazada a los pocos meses de iniciar su relación. Pero ellos hicieron oídos sordos a los rumores: su boda en San Petersburgo duró tres días y Natalia, la madre más joven de las pasarelas, lució un vestido de satén gris de Tom Ford.

Ahora, su pequeña familia ha crecido. Lucas tiene ya ocho años y dos hermanos: Neva, de tres, y Viktor, de dos. Sus padres, tras ocho años de matrimonio, siguen juntos, revueltos y encantados.

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