El diseño masculino llegó a Cibeles de la mano del catalán Josep Abril , quien viste al hombre con colores evidentes como el negro o el malaquita y los sugerentes perla, agua y blanco.
El diseñador utiliza para sus trajes sastre, sus gabardinas y sus pantalones el algodón, el nylon, el lino, el bambú y la lana fría, cuyos complementos son siempre en azul.