Por Ana Calvo
Decir Elio Berhanyer es decir elegancia, sofisticación, clase, alta costura. Decir Elio Berhanyer es hablar de moda con mayúsculas. Desde sus inicios, allá por la mitad de los años cincuenta del pasado siglo XX, sus modelos han vestido a las grandes damas del cine y la aristocracia de todo el mundo. Sin embargo, después de ver su colección de hoy, aun me dice con modestia que “a la perfección no se llega nunca”, aunque siempre hay “grandes monstruos como nuestro Cristobal Balenciaga, que sí podemos decir que la haya alcanzado”.
Elio señala un problema en la moda española actual y es que "hoy por hoy, sólo tenemos prèt-a-pôrter, no tenemos alta costura en nuestro país, no tenemos una imagen de lujo, y yo lo echo muchísimo de menos".
Coincide Berhanyer con la Condesa viuda de Romanones, la que siempre se ha dicho que ha sido su musa, aunque el maestro me asegura que "yo no tengo musa ninguna, aunque sí que es verdad que he trabajado con ella 30 años y la adoro", al afirmar que, "aunque tenemos un prèt-a-pôrter que se hace muy bien , sigo llorando por ver llegar el día en el que unos cuantos diseñadores nos unamos para volver a tener Alta Costura en este país". Quizá así podríamos recuperar aquel esplendor del que me hablan, aquellos años dorados de Balenciaga, de Pertegaz, de Pedro Rodríguez o del propio Elio.
La solución que propone el modisto pasa porque "nuestra moda tiene que salir de nuestras fronteras. En mi época, yo estaba en el mundo entero, en París, en Estados Unidos, en Milán, en Japón" y nos adelanta que "actualmente hay en marcha un proyecto para Nueva York del que habrá que seleccionar lo que más se acerque a la Alta Costura".
Al terminar nuestra charla, el maestro Berhanyer sentencia que "la elegancia no la pone el vestido, la pone la mujer. No hay más que ver a Aline de Romanones".