Ana Calvo

Autor: EFE
Después de ver a las cinco o seis primeras modelos que desfilaban para Jesús del Pozo, no sabía si es que me había metido en un bucle sin fin o me había trasladado al mundo de Matrix. Todas eran iguales (con diferente ropa, eso sí). Media melena hiperlisa, flequillo hasta las cejas, labios rojo pasión y piel extremadamente blanca. Estilismo idéntico creado por una buena causa.
En ese momento he caído (no me había dado tiempo a leerme el dossier de prensa que habían dejado sobre el asiento en el que me había aposentado). Ángela Navarro, Jesús del Pozo, pelucas... no era muy difícil atar cabos.
Fiel al proyecto que inició hace un tiempo Ángela Navarro, ambos diseñadores se han unido en el marco mediático perfecto de Cibeles para lanzar un mensaje muy claro "Cuando nos vemos bien, nos sentimos mejor".
De ahí lo de las pelucas, y eso de que al final salieran todas las modelos sin ellas, simplemente con una redecilla que quería evocar el cambio estético que sufren las mujeres cuando tienen que someterse a los duros tratamientos para luchar contra esta enfermedad.
De ahí, sin duda, que pase a un segundo plano el hecho de que Karmele Marchante (me niego a considerarla una "famosa") me haya preguntado "perdona niña, ¿tú eres de la organización? ¿dónde está mi sitio?"; que Espido Freire haya asistido a su enésimo desfile en tan sólo día y medio; o que, a falta de más rostro conocido por fotografiar, los compañeros de la prensa hayan puesto su foco de atención en nuestra compañera de Vocento, Ana García Lozano.
Más vale una buena causa en la mano, que cien famosos volando.