El rojo es el color de la belleza en muchas culturas de Oriente como en China. También es un color asociado con la pasión, con el amor… Y es precisamente este amor el que se encuentra en el origen de toda unión.
Martín Pérez-Ripoll quiere rodear y envolver sus creaciones de belleza, de “rojo” de pasión, confeccionados con mucho mimo y dedicación para un día donde la pasión, el rojo y el amor son conceptos claves.
Trajes y estructuras llenos de volúmenes, superposiciones, combinaciones de diferentes tejidos, con un marcado gusto por construcciones que recuerdan a los años sesenta y setenta del siglo XX.
El mundo del rojo, con su juventud, sus nuevas músicas y sus nuevas ideas. Al igual que en los sesenta el pantalón y la minifalda se incorporaron al vestuario femenino, en esta colección se combinan novias con pantalones e imaginativos mini vestidos, junto con los más habituales trajes de novia.
Tejidos en su mayoría naturales, en donde la seda es la protagonista casi hegemónica unida a la introducción de nuevas fibras tecnológicas.
La paleta de color está compuesta por una variada gama de tonos blancos rotos, crudos o tostados con suaves y delicados contrastes.