Sabiamos que, tratándose de Davidelfín, el éxito de convocatoria estaba asegurado. Sin duda es uno de los diseñadores que más pasiones levanta, o le odias o le amas y, a juzgar por el lleno absoluto de su desfile (me ha tocado estar sentada en las escaleras), son muchos los que le adoran.
Rodeados de luces, cámara y acción, en la primera fila estaban todos los que tenían que estar, la Movida Madrileña al completo y alguno más: Asdrubal, Bibiana Fernández impresionante tras unas maxi gafas negras, Pedro Almodovar (un auténtico divo, por cierto); Elena Benarroch; Alaska y su inseparable Mario Vaquerizo; Beatriz de Orleans de blanco absoluto; Rosy de Palma con un look, como decirlo, original...; mi mito caído de la tarde: Miguel Bosé, al que he visto en una dimensión cuasiparalela; Paola Dominguín; Eva Hache con un micro-vestido camisero con el que ha bromeado David Delfin en el kissing room (el bar fashion-cool donde, después de cada desfile, los VIP entre los VIP van a beber sofisticados cócteles a base de vodka) y dos "adolescentes de uniforme": Mariola Fuentes y Antonia San Juan, que han acudido ataviadas con el mismo vestido verde del triunfador de la tarde, coincidiendo también con Déborah Postigo.
Mariola, ante mi incredulidad, me jura y me perjura "que ha sido pura coincidencia" y que "nos ha hecho mucha gracia, porque nos hemos sentido súper niñatas, nos ha recordado a cuando éramos adolescentes y llamábamos por teléfono a nuestras amigas para ponernos lo mismo". Antonia, por su parte, "era consciente de que me podía pasar esto, y más con un vestido como éste, pero ha sido divertido".
El desfile, como era de esperar, un espectáculo en sí mismo. Si bien es verdad que, como me comentaba Asdrubal (sí, he sido capaz de no desmayarme ante semejante hombre y seguir grabadora en mano) "David ha evolucionado mucho con este desfile, porque ya no es un espectáculo en el que nadie se fija en la moda. Antes era mucho más provocativo, la gente se fijaba más en el cómo que en el qué. Esta ha sido una colección elegante, ponible, sin perder su punto por supuesto, pero ha sido más moda que nunca".
Modelos que desfilan con vías de suero por la nariz al compás del un pitido de máquina de constantes vitales, luces láser (para el fastidio de los cámaras) una Bimba Bosé impresionante (según escribo estas líneas estoy escuchando de fondo el concierto que está dando en el corner de MySpace) que abre y cierra el desfile en medio de una cerrada ovación, un bebé que llora ¿asustado quizá ante tanto alarde de modernidad?, los que en adelante pasaré a denominar bajo el genérico de La Movida rompen de cuando en cuando en aplausos y vítores espontáneos...
Y la apoteosis final llega a ritmo de Alaska. "Quiero ser inocente, practicamente inconsciente... Éramos tan perfectos, tú y yo..." Olvido asegura que "no tenía ni idea de que iba a cerrar con un tema mío. Ha sido una sorpresa fantástica, porque otras veces si me lo comenta antes". La música suena por los altavoces y actúa como un resorte. En el primer acorde toda la sala (La Movida los primeros) está puesta en pie, cantando, bailando, entregada en cuerpo, alma y ritmo a un Davidelfín que asoma tímido a saludar.
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