Ana Calvo

Autor: AFP
Foto: Una modelo extremadamente delgada posa durante el desfile de Ben de Lisi en la Semana de la Moda de Londres
La vuelta del verano trae consigo, como cada año, el inicio de la temporada de Pasarelas. Madrid, París, Roma, Londres, Nueva York... serán durante los próximos meses los escenarios en los que se presentarán las nuevas propuestas de los grandes diseñadores para la nueva temporada Primavera-Verano 2009. Sin embargo, septiembre siempre es época de asignaturas pendientes...
Y hay una, sobre todo, en la que el mundo de la moda todavía no ha logrado obtener la calificación suficiente para darle, ni siquiera, un aprobado: el peso de las modelos.
El fantasma de la anorexia, de los cuerpos excesivamente delgados de las maniquíes y de las siluetas que, en algunos casos, llegan a rozar lo enfermizo hacen que temporada tras temporada se vuelva a reabrir un debate a cerca de si es necesario o no exigir un peso y una masa corporal mínimos para que las modelos puedan desfilar con las últimas propuestas de los diseñadores más importantes.
A pocas semanas de comenzar la Pasarela Cibeles, que este año se celebra entre los días 15 y 19 de septiembre, desde la organización de la que sin duda es una de las citas ineludibles en el calendario de los fashionistas nos aseguran que “aun no podemos adelantar las modelos que esta edición participarán en Cibeles porque, hasta que el mismo día en que comienza la pasarela no se las pese y se confirme que cumplen todas con las exigencias mínimas, no tendremos la lista definitiva de nombres”.
Y es que, desde hace dos años, en este evento bianual de moda en Madrid, se exige a las modelos tener una masa corporal superior a 18, el mínimo que considera la OMS (Organización Mundial de la Salud) para que una persona esté sana.
Sin embargo, no ocurre así en todos los desfiles que se celebra en las grandes capitales de la moda. En Gran Bretaña, por ejemplo, ha fracasado la iniciativa para vetar a las modelos de "talla cero" escudándose en que, según afirman desde Londres, “en la mayoría de las pasarelas la consideraban poco práctica y tampoco han querido sumarse a ella”.
Según esa iniciativa que se intentaba poner en funcionamiento apoyada por el Gobierno laborista británico, para poder participar en un desfile las modelos debían presentar un certificado médico demostrando tener buena salud. Sin embargo, según una carta de la Directora ejecutiva del Consejo de la Moda Británico publicada por “The Times”, parece que las chicas “no pueden perder el tiempo” en “naderías” como velar por su bienestar y su belleza saludable y, además, “podrían sentirse discriminadas por el resto de sus compañeras al no permitirles participar”.
Pero lo más grave es que el caso de Gran Bretaña no es un ejemplo aislado, y la falta de respaldo a esta propuesta viene abalada por el rechazo que también han mostrado abiertamente Nueva York, París o Milán.
Sin embargo, en el transfondo de este rechazo se dejan entrever otras razones con mucho más montante, ya que las consecuencias comerciales que se podrían derivar de esta imposición no pasan inadvertidas a nadie. Más si cabe, si tenemos en cuenta que cada temporada que se exhibe en alguna de las muchas Semanas de la Moda que se celebran en diferentes puntos del planeta genera unas ventas, según EFE, de unos 51 millones de euros.