Tras la incertidumbre inicial, los seguidores del “enfant terrible” de la moda de los últimos años han podido disfrutar, en petit comité y bajo cita previa, de una colección rica que vuelve la mirada a la artesanía de los tejidos, muy en la corriente de la Alta Costura, con una paleta que se mueve entre el rojo, el dorado y el negro. Dieciséis looks revisados casi en su totalidad por McQueen (en neomoda.com aseguran que le dio tiempo a supervisar hasta el 80% de la colección) que se inspiran en el barroquismo religioso y que dejan la última rúbrica de un diseñador que ya forma parte de la historia de la moda.