EFE

Autor: EFE
Foto: Stephane Rolland
El modisto Stephane Rolland abrió la primera jornada de colecciones de alta costura en los salones del Palacio de la Moneda, un marco ideal para mostrar una colección inspirada en el arte y en el contraste entre el blanco y el negro, prácticamente sus dos colores exclusivos para el invierno próximo, con diferentes variantes de marfiles, beiges muy claros, blanco roto y grises.
No hubo ni verdes, ni azules, ni amarillos, el rojo, único color vivo utilizado por Rolland, tuvo tan sólo una escueta aparición, pintado a mano, en la parte frontal de un ondulado vestido-capa blanco roto. El movimiento en torno al cuerpo de la mujer, en algunos modelos directamente en forma de espiral, y el contraste entre el blanco y el negro fueron dos elementos claves de esta colección.
El expresionismo abstracto y un artista en particular, Bertola, fueron las principales fuentes de inspiración del diseñador.
Transparencias, grandes volúmenes, vestidos princesa, bordados de lágrimas de cristal, de tela en forma de múltiples flores blancas, lentejuelas plateadas poblaron la pasarela, que contó con un bello vestido de novia de manga corta, mini por delante, con cola por detrás, y denso tul de bailarina a la altura de los muslos.