Jesús Cano

Autor: PEPE JEANS
Las entretelas de la moda están llenas de artistas. Repasamos el fenómeno que arrasa, visitando los principales museos, perdón, pasarelas.
El diseñador norteamericano Marc Jacobs dixit: “Creo que los artistas están más cerca de Dios en la jerarquía creativa, están divinamente inspirados. Yo sólo soy un diseñador de moda”. Y eso que él es el responsable y diseñador de la marca que abrió la veda en esta nueva relación entre el arte y la moda. Sus colegas diseñadores, desde luego, parecen estar de acuerdo con él, puesto que todos se acercan y se inspiran, en el arte.
Una visita a las pasarelas mundiales de ayer y hoy demuestra esta gran verdad. ¡Nunca hubo tantos artistas sobre la pasarela! Zurbarán y Goya la visitaron invitados por el modisto Cristóbal Balenciaga en los años 60. Picasso y Mondrian fueron convocados bajo los focos en la década de los 70 por Yves Saint-Laurent. Y en los lejanos 30, Salvador Dalí o Man Ray, y su visión surrealista, irrumpieron en los salones más selectos de la moda en la casa de Elsa Schiaparelli. Escarceos que no implicaron, hasta finales de los 70, un diálogo vigoroso entre ambas, la moda y el arte.
Los verdaderos protagonistas del primer gran romance arte–moda fueron, sin lugar a dudas, Halston y Andy Warhol. “Moda no es lo que te pones para ir a cualquier sitio. Es la única razón de que vayas”, afirmó Warhol. En los años locos de la discoteca Studio 54 y del taller The Factory, que el artista tenía en Nueva York, un buen look era una de las fórmulas magistrales para que se abrieran todas las puertas. ¡Y qué puertas! Tras ellas todo estaba premeditado aunque pareciese puramente casual.
A Warhol siempre le interesó mucho la moda, de hecho, sus primeros trabajos fueron como dibujante y escaparatista de unos grandes almacenes. Ahora, la presencia del artista se resiste a abandonar las pasarelas. La firma británica Pepe Jeans y la Fundación Warhol, que se encarga de gestionar el legado del creador, han llegado a un acuerdo para realizar una línea que tendrá como motivo inspirador el trabajo del artista de Pitsburg. La idea: poder vestirse con camisetas y vestidos con imágenes que se han convertido con el paso de los años en auténticos hitos del Pop art americano, como las famosas imágenes de los botes de “Sopa Campbell” o “Las dos Marilyns”. Ése será el aperitivo de arte que podremos disfrutar esta primavera, para aquellos que quieran llevar una auténtica referencia cumbre de la cultura pop de los años 60 sobre su piel.
ANTECEDENTES DE FIRMA
“La moda en sí no es arte, pero sí es necesario un artista para que haya moda”, afirma de modo tajante Yves Saint-Laurent. Y añade: “Hoy en día no hay ningún artista”. Se puede estar de acuerdo o no con esta afirmación del maestro, pero las pasarelas actuales se llenan de creadores (de los de museo). Todo con un objetivo: buscar notoriedad.
Antes fueron las campañas de publicidad de “firma” las que marcaban la diferencia, como las emblemáticas de Richard Avedon para Versace en los 80. Y, cuando una inmensa mayoría tenía en su nómina a genios de la cámara fotográfica, se dio paso a nuevos fichajes, a un nuevo gremio: los “arquitectos estrella”. Entonces, cada centímetro cuadrado de las tiendas más emblemáticas debía convertirse en escaparate de la marca, en un escenario diferente en cada ciudad para acompañar el rito de las compras. El ejemplo en mayúsculas de esta estrategia: la tienda de Prada en Nueva York firmada por el arquitecto y diseñador holandés Rem Koolhaas.
Para vender ya no sirve sólo el genio de un creador (sea artista o no, eso se lo dejamos a Yves). La ecuación del éxito es fruto de la creación y de una buena dosis de marketing. Ahora, para vender, perdón, para seducir, toca pasar por el barniz del mundo del arte cada prenda, cada accesorio. Los artistas dan a las marcas una buena dosis de credibilidad en un momento en el que el gran público se interesa por el arte contemporáneo. El romance, moda y arte, parece que no va necesitar del “divorcio expres”. Las marcas no pueden vivir seis meses sólo con los ecos mediáticos que provocan los escasos 20 minutos de los desfiles y buscan continuas “citas” para afianzar una relación que abre telediarios y roba espacio a la política en las portadas de los periódicos. Y a veces, Cupido aparece con los fondos necesarios para patrocinar exposiciones e inauguraciones de museos; como Burberrys con David Hockney en el National Portrait Gallery de Londres o el respaldo de Calvin Klein a la nueva aventura del “New Museum”, que acaba de estrenar edificio de la pareja Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa en Nueva York.
CINE Y MODA EN 30”
El séptimo arte también tiene relaciones formales con la moda y no sólo por el paseo de sus creaciones por la alfombra roja. Detrás de algunos de los anuncios de televisión de las más prestigiosas firmas se esconden auténticos maestros del celuloide.
La diseñadora de marroquinería Miuccia Prada, enredada con el arte a través de la “Fondazione Prada” desde hace siete años, buscó para lanzar su primer perfume de mujer al director Ridley Scott. La película (en la imagen), de apenas seis minutos, llegó a estrenarse en el marco del Festival de Cine de Berlín.
Gucci, que patrocinó la muestra del escultor minimalista estadounidense Richard Serra en la última Bienale de Venecia, fichó al director David Lynch para el lanzamiento de “Gucci by Gucci”. En el anuncio, las modelos Raquel Zimmerman; Natasha Poly y Freja Beha Erichsen bailan al son de “Heart of glass” de la ex conejita de Play boy Debbie Harry (Blondie).
Incluso en televisión se puede encontrar una videocreación firmada por un cotizadísimo Anthony Goicolea, experto en manipular de forma digital la imagen a partir de la fotografía y el video. La obra no es otra cosa que la presentación de la colección del diseñador Thom Browne. El anuncio, que sirvió como extraño pase de modelos, tenía además la colaboración como director de fotografía a Brian Rigney Hubbard. Por todo ello sólo les podemos dar un consejo: la próxima vez no cambien de canal, lo siguiente que vean desde su sillón puede que sea arte.
PURO ARTE EN MOVIMIENTO
● Inspiración: pollock. Una visita a las colecciones primavera–verano 2008 se convierte en un auténtico cotálago de arte, casi una visita a una prestigiosa pinacoteca. Un ejemplo de ello se vivió en el desfile de Dolce & Gabbana. Las modelos llevaban las últimas creaciones de la firma italiana, pero los estampados eran, o estaban inspirados, en los cuadros de Jackson Pollock.
● Jasper Johns para Chanel. Los italianos no fueron los únicos en apuntarse a esta nueva forma de hacer moda. El maestro Karld Lagerfeld transformó las banderas del pintor estadounidense Jasper Johns en vestidos del más puro Chanel.
● Desfile impresionista. Nicolás Ghesquière, de la firma Balenciaga, y Carolina Herrera se pasaron, en cambio, a las flores. Eso sí, tuvieron la mejor ayuda: el primero de la mano de Monet –maestro del impresionismo– y la diseñadora, gracias al artista Jeremiah Goodman.