Gerard Depardieu

Nacionalidad: Francia

Gerard Depardieu

Nombre real:
Sin especificar
Lugar de Nacimiento:
Châteauroux, Indre, Francia

Biografía:

Tuvo una adolescencia difícil en la que llegó a rozar la delincuencia juvenil. Trabajó en una imprenta hasta que, atraído por el mundo del teatro, se traslada a París.
Cuando tenía diecisiete años rodó un cortometraje de Roger Leendhardt "Le beatnik et le minet" (1965). Los años siguientes los dedicó por entero a teatro pero en 1971 volvió al cine con el enorme éxito de "Los rompepelotas". Luego vendrían "Novecento" y "Cyrano de Bergerac" con la que le llega su verdadera consagración tanto en el plano nacional como internacional.
Su interpretación del poeta le valió una nominación al Oscar como mejor protagonista en 1990. Más tarde otros éxitos como "Matrimonio de conveniencia", "1942, La conquista del Paraíso" y en 1997, "El hombre de la máscara de hierro" donde tenía como compañeros de reparto a Leonardo de Caprio, John Malkovich o Jeremy Irons.
Está considerado como el mejor actor francés contemporáneo y en función a su reconocimiento ha sido premiado en Montreal, Venecia y Cannes; además obtuvo un Globo de Oro por "Matrimonio de conveniencia", y la nominación al Oscar anteriormente citada. Su larga carrera en cine y teatro dura más de tres décadas y parece ser que la saga Depardieu tiene su continuación en Guillaume, hijo de Gerard junto al que trabajó ya en 1992 en la producción francesa "Todas las mañanas del mundo".
 
Hace gala de una mezcla de espontaneidad y de profundidad y cierto gusto por el riesgo que le conducen a llevar a cabo bruscos cambios de papeles o de registros como ha demostrado la confianza que manifiesta hacia realizadores poco conocidos.
 
Sabe elegir sus papeles y este claro discernimiento le han hecho contribuir al éxito de autores difíciles como Marguerite Duras, Marco Ferreri, Maurice Pailat o Alain Resnais, aunque nunca ha olvidado los proyectos meramente comerciales que le permiten sobrevivir econónomicamente.
Su aspecto vigoroso y rudo mezclado con cierta dulzura infantil le confieren un encanto difícilmente resistible.