Nuestro perro fue adoptado en Anna, una de las asociaciones de defensa de animales que hay en España. Cuando llegó nadie sabía lo que le había pasado, sólo que fue encontrado cerca de una carretera, atropellado y casi muerto. Desde hace dos años es el perro que más disfruta jugando con su pelota y es el perro más bueno y cariñoso que hemos conocido.
Cuando vimos por vez primera a nuestro perro no se nos acercaba, él nos miraba asustado y huía de nuestro lado. Sin embargo otros perros de la jaula se acercaban, nos traían palos y nos movían el rabito. Por eso cogimos a Lincoln porque sabíamos que un perro como él iba a ser muy difícil de adoptar, porque era miedoso y asustadizo. Por experiencia sabíamos que a perros de este tipo a las dos semanas los devuelven porque la gente no sabe como tratarlos por su carácter huidizo.
Pasaron dos meses hasta que Lincoln nos dejó que le acariciaramos, cada vez que entrabamos en casa se escondía, ni siquiera nos ladraba del miedo que tenía al ser humano. Nunca supimos su pasado, lo que si sabemos es su futuro. Lincoln ha encontrado su oportunidad como muchos otros perros que son adoptados y dejan de ser pasto de sacrificios o de atropellos en las carreteras incluso de fuertes maltratos.
No nos importa como fue el pasado de nuestro perro, sólo sabemos que le dimos un presente y un futuro, que disfruta cada día a nuestro lado, que nos demuestra su cariño y sobre todo que nosotros disfrutamos de él por que es el mejor perro.Con el tiempo y con mucha paciencia Lincoln se volvió cariñoso y menos asustadizo. Ahora se deja acariciar por gente que no conoce y sobre todo por los niños. Eso si siempre entre mis piernas como refugio.