Encontré a mi gata en la calle, en unas obras pegadas a la carretera. Era tan pequeña y tan cariñosa que no podía dejarla alli, así que, como cuando la llamaba venía corriendo, me la llevé a casa. Al principio tenía miedo, pero se adaptó muy rápido a mi perro y al otro gato, ahora no paran de jugar.
Mi gato también era de la calle, pero no lo cogí yo. Lo cogió una señora, y nos enteramos de que eran gatos de la calle que necesitaban un hogar, nos lo trajo a casa para que lo vieramos, pero como era tan guapo y tan bueno, nos lo quedamos.
También tengo un perro. Su madre era una Bretona que estaba abandonada y parió en el campo. Habia que buscarles un hogar a los perritos y cuando tenían una semana fuimos a verlos. En cuanto dejaron de mamar nos llevamos a éste. Es muy juguetón y cariñoso.