Nala y Carrie fueron dos caprichos, dos caprichos de dos amigos quienes decidieron comprarlas pero.. no había casa para ellas y nadie queria hacerse responsable de ellas, así que fueron a la mia.
Después de morirse nuestros dos perritos Slay y Sting no teniamos pensamiento de tener más, nos doñió mucho su ausencia y no sigue doliendo áún a día de hoy pero ahí están ellas, dos princesas que nos dan cada día alegría y amor.