Los Nuberos: Dícese de los duendecillos que cabalgan sobre la tempestad y los nubarrones de granizo.
Era una mañana fría, de esas de chaqueta antes de que empiece a picar el sol. Solo había visto una fotografía tuya, y solo eso me bastó para coger una pequeña manta y una caja, e irme a por ti. ¡Ni siquiera tenías nombre!
Cuando te vi por primera vez, y tú me miraste a mí, noté algo especial, y creo que tu también. Sabias que algo pasaba, ¿verdad? Nos fuimos juntas cuando el cielo se oscurecía y caían los primeros granizos, y mientras conducía y tu me mirabas desde la cajita, la tormenta se hizo mas fuerte. Cuando llegaste a tu nuevo hogar, la tormenta terminó.
El día que Nubera llegó a su nuevo hogar, vinieron con ella la tormenta y el granizo. Y cuando entraste en la que ahora es tu casa, los nuberos se despidieron de ti, sabiendo que al crecer te convertirías en lo que ahora eres, ¡una perra feliz!