Mi familia y yo decidimos tener un perrito en casa por el cariño que dan y la compañia. Una mañana de un sabado cualquiera nos dirijimos al centro comercial a dar un paseo de tantos y pasamos delante de la pajarería y alli estaba él con esos ojitos tristones y mirandonos fijamente, mis hermanas y yo nos miramos complices de un mismo pensamiento y acto seguido miramos a mi madre y decidimos entrar a por él. Es un caniche enano blanco precioso.
Los comienzos en casa fueron algo duros, se hacia pipi por todas partes, se comia todo lo que pillaba, un día incluso se hizo pipi en la cama de una de mis hermanas llegando a pensar que habia sido ella misma, jeje. Pero poco a poco aprendió...
Ha estado malito en varias ocasiones, tuvo una hernia de ombligo, sufre un desgaste muscular en una de sus patitas traseras y desde hace poco mas de un año empezamos a ver que sufria ataques que resultaron ser epilepsia. A pesar de todo le queremos mucho y es muy juguetón, le encanta tener un pañuelo y jugar con él o que vayas detras corriendo a quitarselo. Con la llegada de una sobrinita llegué a pensar que lo pasaria mal porque siempre ha sido él el niño de la casa, pero por el contrario he de decir que se llevan estupendamente, juguetean, se cogen los juguetes el uno al otro y la verdad que estamos encantadas en casa con nuestro Rasky. Mi experiencia es muy buena y repetiria sin duda.