Esta es la historia de Rubita, o “Rubi” como la llamamos todos en casa. Un día apareció por el patio trasero del taller donde trabaja mi padre en un estado moribundo. Traía incrustada una cadena con los eslabones clavados en el cuello hasta vérsele la carne. Mi padre se lo quitó con cuidado y a partir de entonces aparecía todo los días por el taller. Mi padre le llevaba comida de casa, e incluso le hizo una especie de camita para que se echara allí. Así pasó dos años.
Un día desapareció del taller, yo me preocupé bastante ya que formaba parte casi de la familia, con las andanzas que nos contaba mi padre desde que apareció por el taller: traía conejos que cazaba, se traía pieles para acurrucarse los días de frío… Un día mi padre nos comentó que había oído como gemidos cerca del taller, en un descampado que había cerca y por el que solía estar Rubita. Fuimos a ver por curiosidad y lo que nos encontramos allí nos dejó helados: Rubita había parido seis cachorritos, se había construido una madriguera debajo de la tierra, y allí estaba cobijada con sus hijitos.
A partir de entonces le llevamos comida cada día e íbamos a visitarla. Pero de nuevo la mala suerte apareció ya que alguien había descubierto la madriguera y se había llevado a un cachorrito. Rubita estaba aterrorizada, así que cogimos al resto de cachorritos y a Rubita y la montamos en nuestro coche para llevarla a sitio seguro. Le dimos cobijo a ella y a sus cachorritos durante un tiempo en nuestra casa, a pesar de tener nosotros ya otra perrita. Pero Rubita nos conquistó el corazón con su buen carácter y cariño. Se la veía muy asustada, como si tiempo atrás la hubieran maltratado.
En esas fechas era Navidad, así que una vez que colocamos debidamente a los cachorros decidimos quedarnos con Rubita. Han pasado dos años y estamos maravillados con esta perra, es buenísima y a pesar de haberlo pasado tan mal, no guarda ningún tipo de rencor hacia la gente y nos pide cariño a todas las horas. Con la otra perrita se lleva además genial. Rubi, que así es como decidimos llamarla, fue el mejor regalo que nos hayan podido hacer en una Navidad.