Redaccion

Spike

¡Hola a todos! Soy un caniche blanco que acaba de cumplir dos años de edad, mi nombre es Spike y vivo en un tercer piso con mis dos amas en Santander. A lo largo de mi vida he ido aprendiendo trucos, obediencia y estrategias pero supongo que debo empezar por el principio…

Todo comenzó un día cualquiera en la tienda de animales del centro comercial Valle Real, yo estaba como siempre, dentro de un pequeño recinto junto con otros perros de mi misma edad. La tienda estaba a punto de cerrar y yo, como cualquier bebé, rompí a llorar para que no me dejaran solo. Pero todo cambió, un último cliente traspasó la puerta con mucha prisa, se paró frente a todos nosotros durante una milésima de segundo y me cogió en brazos. Antes de que me quisiera dar cuenta estaba dentro de un bolso mirando hacia arriba para conocer a mi nueva ama.

El piso era calentito, una mujer, mayor que mi dueña, nos recibió con cara de asombro. Tuve la impresión de que estaba enfadada pero era muy pequeño y no me acuerdo muy bien de lo que ocurrió. Me colocaron, junto con unas cuantas mantas, en una cama para perros que mi ama había comprado mientras le daban mi cartilla médica. No tardé en dormirme, pusieron mi cama en una pequeña terraza junto a la cocina y se fueron a dormir. Es entonces cuando me invadió una ansiedad y un miedo a estar solo terrible y me puse a llorar lo más alto que pude, al poco rato apareció mi joven ama que se trajo una manta grande y una almohada y se tumbó a mi lado….dormí toda la noche de un tirón.

Se sucedieron varias noches en las que mi dueña dormía conmigo en el suelo, hasta que comprendió que mucho más cómodo para ambos sería llevarme a dormir a su habitación. El problema era que yo no tenía un horario establecidoy hacía pis en la alfombra, en su pijama, en las sábanas….todo me valía.

Día tras día fui creciendo, Laura se convirtió en un ser muy importante para mí y es a la única que respeto y obedezco (más me vale). Su madre, en cambio, es como una abuela, siempre me da todos mis caprichos. Para un macho como yo, era difícil acostumbrarse a los hábitos femeninos pero debo reconocer que ahora soy todo un experto.

Siempre fui muy independiente odiaba que me acariciaran o que me abrazaran, sin embargo, con el tiempo descubrí que si mostraba cierto interés en los mimos y hacía el tonto de vez en cuando conseguía todo lo que quería y más. Vivir con mujeres es difícil pero si sabes qué cartas jugar puede ser verdaderamente maravilloso: Tengo adjudicada la habitación de Laura como dormitorio, aunque muchas veces también duermo con su madre que tiene una cama más grande y una alfombra peluda en la que me restriego y ruedo como una croqueta blanca.
 
La comida tampoco está nada mal. Yo era demasiado fino como para comer pienso a secas así que siempre me ponen algo de pollo o bocaditos para perros gourmets mezclado con el pienso…no sabéis lo que os perdéis.

Algunas de mis costumbres, o manías como las llama mi ama, son muchas. Por las noches suelo correr por el pasillo y alrededor de las mesas. Muchas veces de lo rápido que voy me doy contra algún pico, me estampo contra la pared cuando me despisto o simplemente me da un tirón en la pata, en esos casos suelo llorar mucho para conseguir un poco de atención y que no me echen la bronca por correr. Lo tengo todo calculado. Otra de mis costumbres es que no puedo ver una puerta cerrada, siempre tengo que saber que se cuece en mi casa, soy muy cotilla.

Me gusta revolcarme en la ropa sucia, muchas veces cuando no me vigilan y la lavadora está abierta meto la cabeza y saco los calcetines sucios, las camisetas… es que tengo una verdadera obsesión con los olores… ¡Odio como huelo cuando me acaban de bañar! rápidamente voy a la ropa sucia y me revuelco en ella…. ¡Ay, es que no hay mejor cosa que oler mal!

Debo añadir que hace poco, mi ama puso un anuncio para buscarme una novia. Estoy muy contento, por fin voy a sentar cabeza, seré un modelo a seguir. Prometo enviar a todos mis familiares y amigos fotos del compromiso. Quisiera enviar dos ladridos a mis amas que tanto me quieren, y dos más a la perrita de mis sueños. Hasta pronto.

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