Desde siempre había querido tener un Bulldog Inglés, es más, siempre que encontraba alguna postal o alguna cosilla en que saliera uno, para casa que me lo llevaba..
Estuve trabajando en una tienda, donde los perros vienen en avión desde los paises del Este, en uno de esos viajes llegó él. Siempre que había tenido perro lo había hecho a través de en un buen criador o recojidos de la calle, jamás hubiera comprado en tienda. Pero esta vez el caso era distinto, alli estaba yo trabajando y lo veia cada día.
Él llego malito junto su hermanita que también estubo enferma, con diarreas, neumonia... mil cositas debido al largo viaje que hacen para llegar aqui, y a una edad demasiado mas pequeña que en la que en realidad ponen en las cartillas.
Lo tuvimos que separar de los otros perros una buena temporada a causa de sus enfermedades y el chico fue creciendo allí apartado, lo normal cuando venía alguien interesado en un Bulldog se llevaban al que habia llegado después porque veian a Stoichkov ya muy grandecito. Yo me fui enamorando de él, le llamabamos Ferran Adrià, por lo del restaurante el Bulli, y cada dia cuidándole, dándole mimos, yo ya soñaba en tenerlo en casa. Pero mi marido no estaba dispuesto a tener otro perro mas...
Alguna vez alguien se interesaba para comprarlo, pero como en estas tiendas se puede financiar el comprar un animal, los pocos que se interesaron, por suerte mía , no les concedieron la financiación. Llegó el día de Reyes, me levante por la mañana corriendo al comedor y volvi con cara de mala leche.. pues mi sueño de esa misma noche, no se habia hecho realidad. Soñé que me despertaba y tenia alli a mi Ferran Adrià con un lazito en el comedor... pero los reyes se portaron mal conmigo.
Le conté a mi marido lo que había soñado y de pronto a él se le cambio el chip. Quería que fuera deprisa y corriendo a buscarlo, al grito de ¡Ya! Eso no podia ser, la tienda estaba cerrada y por mucho que yo trabajara en ella, no mandaba y no podia ir a buscarlo..Eso si, el dia 7 de Enero llegué a la tienda con una sonrisa de oreja a oreja y le dije al encargado que me lo quedaba , y esa misma noche, al acabar el turno. Cogi a mi gordo en brazos y para casa.. Ese día pasó de ser Ferran Adrià a Stoichkov, ya que a mi marido el nombre no le ilusionaba demasiado.
Ahora despues de casi dos años en casa, es la mejor Navidad que recuerdo. Me ha hecho trastadas gordas, pero te mira con esos ojitos que se le perdona todo. Así llegó él a mi vida y espero que esté durante muchos años.