Consumo

Arribes espera una abundante cosecha de almendra a la que no acompaña el precio

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Vilvestre (Salamanca), 14 nov (EFE).- La cosecha de almendra en la zona salmantina de Arribes del Duero, que se inició en septiembre y está a punto de concluir, ha sido una de las más abundante de los últimos años, aunque el precio de mercado no acompañará esta buena recolección que tiene como destino final la elaboración de turrón.

La recogida de la almendra, un fruto que tiene más de cincuenta variedades en toda la zona de Arribes del Duero, es muy rudimentaria, con muchos vecinos que todavía acuden a bancales casi inaccesibles con el burro y las alforjas para recolectar la mayor cantidad posible.

Localidades salmantinas como La Fregeneda, Vilvestre, Mieza, Hinojosa de Duero o Saucelle son las mayores productoras en un año en el que todo está prácticamente recolectado para la posterior elaboración de turrones en Alicante o en La Alberca (Salamanca).

El referente de este fruto en el oeste de Salamanca es Diego Vacas, que puede recolectar al año alrededor de un millón de kilos, que adquiere, no sólo en las Arribes del Duero, sino que en su "mayoría" compra "en los pueblos limítrofes de Portugal, donde hay muchos más recolectores", según ha detallado hoy a Efe.

En los pueblos del ´Douro´ portugués la almendra es un activo muy fuerte, "sobre todo porque aún queda mucha gente joven y los campos de almendros no está abandonados".

En estos días se pueden ver a personas como Casimiro Rubio, de La Fregeneda, que a pesar de ser un septuagenario aún tiene fuerzas para cargar en sus burros varios sacos de almendras que, más tarde, colocará en su sobrado para el consumo propio o las venderá a diferentes almacenistas que en estos días se acercan hasta la zona.

Según Indalecio Pérez, productor de almendra en Vilvestre, muchas de las almendras que recogen los vecinos del pueblo se almacenan con las cáscara hasta que llega una cooperativa de Reus (Tarragona) para comprarla.

La mayor queja de todos los agricultores es el precio, que en la mayoría de los casos no cubre los gastos de producción

Si el año pasado se llegó a pagar a 60 céntimos el kilo de almendra con cáscara, "este año ronda los 30 céntimos", según Diego Vacas, que dispone de una máquina "machacadora" que sirve para retirar el fruto de las cáscara.

Diego Vacas también distribuye la almendra ya pelada a diferentes puntos de Castilla y León, como a los municipios vallisoletanos de Medina de Campo o Portillo e, incluso, a Briviesca (Burgos).

Uno de los mayores problemas del mercado de la almendra es que ya no se valora su calidad, por lo que al empresario finalista no le preocupa demasiado la variedad o la clase del fruto.

Desde principios de 1970 la situación ha cambiado mucho, como reconocen los vecinos de estos pueblos salmantinos, ya que hace 40 años había familias que podían vivir todo el año sólo con los meses de recogida de almendra.

Hoy muchas de estas explotaciones están abandonadas, no son rentables y en muchos casos los dueños de los almendros cuidan de los árboles ya que el Gobierno central da una prima de 240 euros por hectárea de almendros, para su poda y labranza, con el fin de que no se pierdan.

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