Agencia EFE

Foto: El arroz, fuente de energía ecológica
Madrid, 22 dic (EFE).- El principal alimento de Asia, el arroz, multiplica sus funciones en Japón: del bol blanco, este producto se ha mutado en harina, con la que se fabrican chocolates y pizzas, y hasta en combustible de vehículos.
Niigata, una rica región del noroeste de Japón, utilizará desde marzo de 2009 el arroz como una nueva fuente de energía ecológica, como bioetanol.
En una época en la que ser productor de este cereal está en decadencia en Japón, undécimo productor mundial de ese alimento, los arrozales de Niigata, tercera ciudad nipona en producción agrícola, servirán para algo más que para cultivar ese alimento básico.
En los últimos treinta años el número de granjeros en Niigata se han reducido a la mitad debido al rápido envejecimiento de la población nipona y a que el consumo de arroz ha mermado en el último medio siglo en Japón.
Pese a que el precio del arroz cae de año en año, en Japón no todos pueden permitirse comprar este alimento a un precio casi prohibitivo, por lo que importar el económico arroz de China o Tailandia es mucho más rentable.
De hecho, Japón importa anualmente 800.000 toneladas de arroz y es el mayor importador de alimentos del mundo: el pasado año fiscal importó 6 billones de yenes (59.838 millones de dólares) en alimentos, mientras que sólo exportó 400.000 millones de yenes (3.989 millones de dólares).
El director de la compañía agrícola japonesa Kitsu Mizuho, Toshiyuki Tsubitani, asegura a Efe en una visita a Niigata que el arroz japonés es muy famoso en otros países.
"Además, la comida japonesa en general es cada vez más valorada, también como oportunidad de negocio", apunta, tras reconocer que el arroz japonés, "pese a ser muy admirado en el extranjero, es muy caro para los nipones".
Para este veterano agricultor, uno de los principales problemas es "la escasez de subsidios gubernamentales", por lo que cree "necesario" un ajuste en la producción.
Actualmente, en Niigata se producen 140.000 toneladas de arroz al año, lo que supone un 1,6 por ciento del total de Japón.
NUEVAS SALIDAS.
Mientras, los responsables agrícolas de Niigata buscan nuevas salidas, como utilizar para harina el excedente de arroz.
A su favor está que el precio de la harina de arroz está cayendo y, puesto que sus cualidades son las mismas que las de la harina de maíz, consideran que podría atraer al público.
Hasta ahora, la harina de arroz se utilizaba solamente en los pasteles japoneses, pero la Asociación de Cooperativas para Promover el Consumo de Harina de Arroz ha ampliado sus horizontes.
Pasta, masa de pizza, galletas o incluso chocolate a base de harina de arroz ya están a la venta en Japón.
La exportación del arroz a China y a Rusia fue otro paso para impulsar el negocio y, desde el año que viene, Niigata contempla con entusiasmo la producción de bioetanol a base de este alimento básico.
Por ahora, Niigata confía en el biocombustible de arroz, como ya lo hicieron Estados Unidos con el procedente del maíz o Brasil con la caña de azúcar.
En este proyecto también tiene fe el Gobierno japonés, ya que en el año fiscal 2007 el Ministerio nipón de Agricultura acreditó a la Asociación Cooperativa de Agricultura "JA Zen-Noh Niigata" para el proyecto experimental de obtener biocombustible a partir de arroz.
Los objetivos de ese proyecto cubren el proceso entero, desde el cultivo del arroz hasta la producción de bioetanol y su posterior venta a las gasolineras, una vez mezclado con gasolina.
En esta iniciativa participan los agricultores de la región de Niigata, que desde 2007 cultivan la variedad de arroz "Hokuriku 193", con lo que así también se promueve la agricultura local en un momento difícil para los productores.
Y eso que ahora mantener un arrozal es más fácil gracias a las nuevas tecnologías, por lo que incluso un salaryman (típico oficinista japonés) podría ocuparse de ello en su tiempo libre durante los fines de semana, ya que su cultivo no es tan complicado como el de verduras, frutas, plantas, flores o ganado.
El arroz destinado a servir como combustible para vehículos a partir del próximo año sólo se podría consumir en caso de necesidad extrema, ya que ni el sabor ni la textura se asemejan al arroz común.
El proceso para obtener el bioetanol parte de machacar el grano de arroz, añadirle enzimas y azúcar, fermentarlo con levadura y conseguir una baja concentración de etanol, pero a partir de una destilación y extracción de agua, lograr finalmente una concentración elevada de etanol.
Ese bioetanol se mezcla después con la gasolina de la vecina planta petrolífera de la Federación Nacional de Asociaciones de Cooperativas Nacionales de Agricultura y con la de una veintena de estaciones de servicio de la Cooperativa de Agricultura de Japón, donde se podrá comprar.
Según el plan fijado, se producirán al año 2.250 toneladas de arroz y 1.000 kilolitros de bioetanol a partir de marzo de 2009.
Los impulsores de este proyecto insisten en que así Japón ahorraría, ya que la cantidad de etanol que ahora se importa desde Brasil es significativamente alto.
El director del proyecto JA Zen-Noh Niigata, Tsuguru Ishiyama, explica que la producción de bioetanol a base de arroz es también un modo de "reactivar los arrozales", ya que si se abandonaran ahora serían "irrecuperables" en un futuro.
La planta de "JA Zen-Noh Niigata" funciona 24 horas al día 330 días al año para producir 3.000 kilolitros de etanol al mes que, después, se mezclarán con un 3 por ciento de gasolina regular.
Desde 2009 en la isla de Hokkaido (norte de Japón) habrá otra planta para fabricar ese bioetanol con arroz.
Por Carolina Escudero