Consumo

Las casas cueva, rincones para el descanso

  • Madrid, 4 nov (EFE).- Las cuevas, refugio ancestral del hombre primitivo, se han convertido en la provincia de Granada (España), en un atractivo más de esta zona de Andalucía. Una treintena de establecimientos adaptados como alojamientos turísticos salpican las comarcas de Guadix, El Marquesado y Baza-Huéscar. Una hermosa forma de recuperar y conservar una de las tradiciones constructivas y arquitectónicas más peculiares de Europa.

Madrid, 4 nov (EFE).- Las cuevas, refugio ancestral del hombre primitivo, se han convertido en la provincia de Granada (España), en un atractivo más de esta zona de Andalucía. Una treintena de establecimientos adaptados como alojamientos turísticos salpican las comarcas de Guadix, El Marquesado y Baza-Huéscar. Una hermosa forma de recuperar y conservar una de las tradiciones constructivas y arquitectónicas más peculiares de Europa.

¿Se ha planteado alguna vez pasar unos días en un "hotel de piedra encalada" en plena Andalucía? Pues es un acierto. Son frescas y con la Naturaleza de compañera, además de disponer de todas las comodidades y servicios de las casas rurales. En el barrio granadino del Sacromonte, próximo a la Alhambra, y en pueblos de la provincia de Granada como Guadix, El Marquesado o Barza-Huéscar, existen unos alojamientos turísticos que no le dejarán indiferente por su belleza, comodidad y originalidad: las cuevas.

Su origen procede de los moriscos (españoles musulmanes bautizados tras la orden de los Reyes Católicos en1502), quienes las excavaron de forma masiva al verse relegados de las grandes urbes, después de la conquista cristiana. Posteriormente hubo una gran expansión de cuevas realizadas a finales del siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con etapas de gran crecimiento demográfico e inmigración.

A lo largo del siglo XX se han ido incorporando las instalaciones y servicios que ahora presentan para hacer posible la potenciación de este peculiar hábitat como recurso turístico.

De distintas categorías, al gusto del consumidor, estos pequeños hospedajes ubicados en un marco de singular belleza, se han convertido, en la actualidad, en lugares donde recrearse en un medio rural y auténticamente original de esta zona del sur de España, en la provincia de Granada.

Excavadas, unas veces aprovechando la acción de las fuerzas naturales, y otras exclusivamente debido a la actividad humana, estas cuevas se adecuan perfectamente al medio y también a la actividad que se desarrollaba desde la antigüedad en sus entornos: la agricultura y la ganadería.

En las comarcas granadinas de Guadix, El Marquesado y Bázar-Huéscar, las cuevas se localizan en zonas áridas o semiáridas, junto a ríos o cursos de agua, en laderas o vertientes de barrancos. Para más información: Turismo de Granada: www.turgranada.es

e-mail: turismo@dipgra.es.

Sus construcciones emergen de las rocas que les dan sustento y forman parte del paisaje, salpicándolo de largas chimeneas y cubriéndolo de blanco, que es el color que han elegido para la mayor parte de ellas.

La necesidad de adaptación de las casas cuevas a los nuevos tiempos introdujo los cambios necesarios para las nuevas necesidades, propiciando la paulatina conversión de las primitivas y originales cuevas en casas cuevas, provistas de edificios y construcciones adosadas a la fachada, o erigidas en el espacio de acceso a la vivienda.

Consisten en estancias comunicadas entre si por pequeños huecos, a modo de arcos fajones, y organizadas en galerías excavadas en profundidad o de forma paralela a la fachada, aunque posteriormente se fueron añadiendo formas más complejas de concebir esta construcción.

Las principales innovaciones a la esencia primitiva de las casas cuevas fueron la adición en fachada de otros cuerpos, adosados o exentos, y la potenciación de recintos como la placeta.

La placeta es uno de los lugares donde los habitantes de las casas cuevas disfrutan de la convivencia con los vecinos, se toma el sol, se secan los pimientos o se desgrana el maíz.

Es un espacio libre que se fue modificando, al tiempo que se fueron construyendo nuevas edificaciones en las cuevas y actúa como zona de tránsito entre el interior y el exterior.

Los elementos exteriores más llamativos son las fachadas y las chimeneas que caracteriza a estas construcciones.

Las fachadas apenas presentan huecos con la finalidad de mantener las excelentes condiciones térmicas. Algunos pequeños ventanucos para la ventilación, la puerta de entrada (portillón con dos hojas horizontales que permite la apertura de la parte superior a modo de ventana), y el acceso de entrada a la cuadra, son los huecos de la tradicional casa cueva.

La fachada puede aparecer encalada directamente sobre el cerro excavado, aunque la más habitual es la fachada de obra construida con ladrillo, hormigón o piedra que protege el terreno de la erosión.

Todas ellas tienen, además, unos denominadores comunes: servicio de calidad controlado, respeto al medio ambiente y la recuperación y conservación de una tradicional construcción que sorprende y nos hace recordar tiempos pasados.

Por Isabel Martínez Pita


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