Consumo

La cocina vegetariana, algo más que verduras

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El éxito de la cocina vegetariana y sus beneficios para la salud han llegado hasta las grandes empresas de comida rápida. La variedad que ofrece esta cocina para las cuatro estaciones va más allá de las tradicionales verduras. Conozca sus secretos.

Quizá sin darse cuenta su dieta tiene mucho que ver con la cocina vegetariana, sin que por ello haya abandonado la carne y el pescado. Lo cierto es que unos primeros o segundos platos deliciosos y llenos de energía, pero mucho más fáciles de digerir, están a disposición de cualquiera que quiera depurar el organismo y aprovechar una cocina sana y equilibrada.

Lo importante es que sepa que las combinaciones y los condimentos con los que puede alternar los platos que habitualmente cocina, pueden verse enriquecidos con mezclas que nunca se le hubieran ocurrido. Las propuestas son variadas.

Mercedes Blasco es especialista en alimentación natural y ha investigado las bases que hacen de este tipo de alimentación un sistema equilibrado de alimentación. En su libro “Cocina vegetariana para las cuatro estaciones” ofrece un variado espectro de recetas en las que no sólo se incluyen vegetales. “Creo que la cocina vegetariana es el modo de alimentarse más cercano y respetuoso con la naturaleza”.

CAMBIO DE ESTACIÓN.

Los cambios de estación propician una alimentación muy diferente que nos ayuda a salir del letargo con alimentos depurativos en primavera; a consumir aquellos que nos refresquen e hidraten en verano; en el otoño la nueva cosecha propicia alimentos que refuercen nuestro organismo para afrontar el nuevo ciclo y los frutos secos, los cereales y los tubérculos son los que nos ayudarán a conseguirlo; en invierno las hierbas y brotes ayudarán a inyectar dinamismo en nuestro organismo para combatir las enfermedades propias de la época.

Blasco afirma que la velocidad a la que nos movemos en nuestra vida cotidiana ha significado que la cocina convencional se “haya estancado”, mientras que la dieta natural abarca una gran variedad de alimentos, desde dátiles hasta berros, por poner un ejemplo”.

Según la nutricionista la alimentación ovo-lacto-vegetariana es equilibrada y sana e incorpora todos los nutrientes necesarios para proporcionar un óptimo estado físico, psíquico y emocional.

Además, los alimentos vegetales fatigan menos el tracto digestivo y no se degradan por putrefacción sino por fermentación. Su elevado contenido en sales minerales, agua, enzimas y vitaminas hidrosolubles y su bajo aporte en grasas saturadas, colesterol y ácido úrico beneficia su circulación y limpieza.

A COMER.

La recomendación de Blasco es que si el primer plato nos aporta fibra, agua y micronutrientes, gracias por ejemplo a una ensalada, el segundo se debe encargar de proveernos de principios inmediatos. Los carbohidratos nos aportarán sensación de plenitud, como las patatas, el arroz y los cereales y las proteínas en este tipo de dieta pueden consumirse por la vía animal clásica de huevos y derivados lácteos. Son clásicas en este sentido la inclusión de la soja y todos sus derivados desde el tofu al tempeh, las salsas y los texturizados.

Los postres no están reñidos con la cocina vegetariana. No estamos castigados. La fruta se asimila a la perfección, porque al contener básicamente agua y azúcares su tiempo de digestión es muy corto.

Las sopas son ideales para la noche, aunque si se practica algún deporte es preferible incluir en la merienda parte de los nutrientes que necesita el organismo. A última hora del día, se recomiendan los platos hervidos, asados o a la plancha frente a los fritos.

RENUEVESE EN PRIMAVERA.

Los alimentos que más dinamismo proporcionan son los que están “vivos” como los brotes de semillas, las frutas y hortalizas recién cosechadas.

Para comenzar el día nada como unas “Tartaletas de higos secos”, con miel y zumo de naranja o una “Tarta de almendra” con una pizca de canela, almendra molida y azúcar de caña. La comida requiere un primero, que puede ser una “Ensalada campera” con tomates, patatas nuevas, son olvidar el aceite, pepino, pimientos, huevos duros y una salsa mezclando eneldo cortado muy pequeños con yogur y zumo de limón. Un “Cuscus” de segundo con una cucharada de menta, tomillo y orégano apartes iguales y como colofón una “Charlota de fresas” y a esperar a la noche.

En verano es necesario que nuestro organismo no esté escaso de betacaroteno. Un pastel de limón o unas magdalenas con piña y ciruelas pasas son un buen comienzo para encarar el día. Una ensalada templada de pasta con tomates, ajo, aceitunas negras, orégano, pimientos y salsa de soja; un delicioso “Budin de berenjenas” o una “Hamburguesa de tofu y champiñones”, son un excelente segundo, para terminar con un “Flan de almendras” o unos deliciosos “Pinchitos con almíbar” para poner el punto el final.

FRENTE A LA TEMPERATURA.

En otoño hay que preparar el cuerpo para una nueva temperatura. Los zumos de frutas y los frutos secos no deben faltar en nuestra dieta. Es época de setas, aprovéchese para degustar las más sabrosas.

Un superdesayuno antioxidante a base de cinco cereales: avena, trigo, cebada, maíz y arroz, además de sésamo, pipas de girasol o leche de soja entre otros ingredientes nos proporcionará energía suficiente. Aunque también puede decantarse por una “Tarta de manzana con avena” una delicia para el paladar.

Una comida a base de “Arroz con calabacines” o una “Ensalada de setas” serán el paso previo para una consistente “Cazuela de alubias y calabaza” o “Coliflor con castañas”, y la comida puede finalizar con “Peras al roquefort” o un refrescante “Lassi” con yogur natural, zumo de frutas licuado, plátano, hielo y miel al gusto.

En invierno se puede comenzar el día con unas galletas de almendra y coco y nada mejor que calentarse con sopas y caldos para el almuerzo. Una “Sopa-crema de espinacas y lechuga” es sencilla de preparar y muy nutritiva. Con boniato y calabaza podemos hacer una “Crema solar” que nos recordará a los atardeceres del verano. De segundo, una “Sopa de alubias” o una “Olla gitana” con garbanzos y judías tiernas nos harán entrar en calor. Un “Zumo de kiwi” o un “Té de naranja con especias” nos ayudarán a hacer mejor la digestión.

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