Barcelona, 2 sep (EFE).- El Laboratorio de Investigación Neurovascular del hospital de Vall d´Hebrón ha descubierto una serie de variantes genéticas que se asocian a un mayor riesgo de sufrir un ictus, y que suponen un indicador de respuesta al tratamiento contra esta enfermedad.
El trabajo, que se ha prolongado durante cinco años, se ha basado en 135 pacientes que han sufrido un ictus isquémico y que han recibido tratamiento fibrinolítico (t-PA) tres horas después de sufrir un episodio.
Al estudiar a los pacientes, se ha visto que aquellos que eran portadores de la variante genética PAI-1 4G/4G tenían un mayor índice de reoclusiones, y que éste era el único factor que los diferenciaba de los pacientes que sí respondían al tratamiento.
También se ha visto que esta variante genética se asocia a peores resultados funcionales en los tres meses siguientes a haber sufrido un ictus, según señala el responsable del laboratorio de Vall d´Hebron, Joan Montaner, en un comunicado.
Para este científico, esto puede suponer un paso más hacia una medicina cada vez más personalizada y un elemento más a tener en cuenta junto, con los factores de riesgo como la diabetes, hipertensión, el colesterol o haber tenido ictus previos.
Con este estudio se ha observado que todas las personas portadoras de una combinación especifica de seis marcadores en los genes MMP12, NOS3, KCNK17, NOS3 y SCNN1A había sufrido un ictus y se calcula que identificando estas variantes se podría predecir el riesgo de ictus hasta un 75%, es decir, un 10% más que la combinación de todas las pruebas existentes hasta ahora".
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