Pekín, 19 feb (EFE).- Una muestra de las ideas y la cultura traídas a China en el siglo XVI por el jesuita italiano Matteo Ricci, a quien el penúltimo emperador Ming, Wan Liu, concedió el honor de ser enterrado en el territorio que vino a evangelizar, se exhibe hasta el 20 de marzo en Pekín.
Titulada "Un encuentro entre civilizaciones", la exposición, montada en el moderno Museo de la capital, aborda la vida, la obra y la fe de quien tendió el primer puente entre Occidente y China y dio a conocer incluso la música europea, y ha sido organizada por la región italiana de Macerata, donde nació en 1552 este jesuita -Li Madou, en chino-, junto con el comité para el 400 aniversario de su muerte.
"Nuestra intención ha sido recordar la riqueza intelectual de quien logró el reconocimiento imperial e inspiró hasta la diplomacia del ´ping pong´ en 1971 de Henry Kissinger, que estudió a Matteo Ricci y sus protocolos en la corte", dijo al presentarla Gian Mario Spacca, presidente de Macerata.
Abrir al público durante seis meses la muestra sobre el jesuita evangelizador con todo tipo de objetos científicos, culturales y religiosos, no fue fácil en un país gobernado desde hace 60 años por el Partido Comunista de China (PCCh), sin relaciones diplomáticas con el Vaticano y suspicaz con la posiblidad de que éste pueda estar detrás de la exposición, dijeron a Efe fuentes próximas a la organización.
Conseguirlo recuerda lo que Ricci logró hace más de cuatro siglos: ganar la confianza de los mandarines, siempre suspicaces con todo lo extranjero, y despertar su curiosidad hacia el mundo, añadieron los organizadores de la exposición.
"Ricci nos dio una base sólida para difundir el cristianismo. Llegó a China siguiendo la idea de San Pablo de propagarlo, pero respetó la historia y la cultura locales y tradujo del latín libros católicos", dijo a Efe Liu Bainian, vicepresidente de la Asociación Patriótica Católica China, que no reconoce al Papa como jefe administrativo.
Segun Liu, Matteo Ricci fue un mensajero del amor y buen ejemplo de evangelizador, por lo que se organizarán diversos foros para celebrar el cuarto centenario de su muerte, entre ellos un seminario nacional sobre su espíritu misionero "de difundir la ciencia occidental y respetar las culturas y costumbres locales".
Los detalles de las celebraciones del aniversario por la iglesia católica china, cuya autoridad administrativa corresponde al PCCh, no fueron revelados por Liu, "ya que dependerán de la situación en las diferentes regiones del país".
La exposición recorre la vida y la época del jesuita viajero, traductor, matemático y cartógrafo, nacido en la costa adriática italiana, que nunca regresó a Europa de su viaje a la India, a los 26 años, en un galeón portugués, y que vivió en Goa, Macao, Nankín y, desde 1601, en Pekín con sus colaboradores, el español Diego de Pantoja y el italiano Lazzaro Cattaneo.
Todo el recorrido es minucioso y reconstruye el tejido cultural y artístico occidental de la época, con obras de los artistas italianos más importantes como Rafael, Tiziano, Lorenzo Lotto, Federico Zuccari o Giulio Romano y el que encontró al llegar.
Documentos, cerámicas, pinturas y diversos objetos de oro y jade, además de caligrafía, escritos sobre las tres grandes religiones (confucianismo, budismo y taoísmo), mapas, instrumentos científicos, e incluso un paisaje del Pekín de la época, ilustran el paso de Ricci por China en esta muestra que viajará también a Shanghái y a Nankín.
No faltan obras como el "Mapamundi chino", "Sobre la amistad", o la traducción de la "Geometría" de Euclides, apreciadas por una corte que le honró con convertirle en "Xitai" o "Maestro del Lejano Occidente", y en el primer occidental inhumado en territorio chino.
Paloma Caballero