Viena, 17 oct (EFE).- El tenor catalán Josep Carreras fue aclamado hoy con entusiasmo por el público que llenó la Gran Sala del Konzerthaus de Viena, para oirlo interpretar las canciones de su nuevo álbum "Mediterranean Passion".
"Me alegra mucho que el estreno mundial de mi nuevo programa ´Mediterranean Passion´ tenga lugar aquí, en Viena", dijo Carreras en la presentación escrita que acompañó al concierto de esta noche, donde el célebre tenor y la soprano Isabel Rey fueron acompañados por la Ambassade Orchester bajo la batuta de David Giménez.
"Si el nuevo programa pasa la prueba del grandioso público del Konzerthaus, será bien recibido en todo el mundo", añadió.
El auditorio escuchó la voz de Carreras entonando "Marechiare", de Francesco Paolo Tosti, "Canco d´amor i de guerra", de Rafael Martinez Valls, "Silenzio cantatore", de Gaetano Lama, "Rosó - pel teu amor", de Josep Ribas, "O Marenariello" (Salvatore Gambardella), "Che t´aggia di" (Evemero Nardella), "Vierno" (Fausto Leali, o "Chitarra romana" (Eldo di Lazzaro).
"Estas canciones de mi patria y de Italia tratan de pasión, de emoción, de ese profundo sentimiento que nace del alma y que yo intento expresar con mi voz", explicó el artista, quien por otro lado dijo que el momento más feliz de su vida fue cuando el médico le comunicó que se había curado de la leucemia que sufría.
Señaló también que las melodías de la "Pasión Mediterránea" le han acompañado toda la vida, y era su gran deseo grabarlas en un CD, pero también presentarlas en un concierto".
Rey, por su parte, encantó también al público interpretando "Marinela", de José Serrano, "Les Filles de Cadis" (Léo Delibes), "Lu Cardillo" (Giuseppe Mercadante), y "De España Vengo", de la zarzuela "El Niño Judío" (Pablo Luna).
El tenor y la soprano ofrecieron también varios dúos, y los calurosos y prolongados aplausos llevaron a los artistas a cantar siete "bises", prolongando la velada una media hora más.
Numerosos admiradores y admiradoras del tenor barcelonés le llevaron flores al escenario y otros enarbolaron una cinta con los colores de la bandera catalana, ante la cual se inclinó Carreras.
Desde que se sometió, en 1987, a un trasplante de médula ósea tras serle diagnosticada leucemia linfoblástica, Carreras, nacido en 1946, se dedica "con pasión" a la fundación internacional contra la Leucemia que creó bajo su nombre, con sede en Barcelona y sucursales en EEUU, Suiza y Alemania.
"Ahora vivo más consciente, más intensamente y disfruto los momentos con mi familia, mis amigos, pero también el tiempo en el escenario", explica el tenor en una entrevista publicada en el programa del concierto de hoy, donde recuerda que el año pasado ofreció 55 actuaciones.
La clave para poder cantar tanto tiempo es, en su opinión, "vivir absolutamente de forma disciplinada".
"Ensayo cuando no tengo conciertos, y cuando estoy en una gira de conciertos intento, el día del concierto, hablar lo más poco posible. Bebo agua o té con miel, salgo a pasear un poco si no hace demasiado frío, como un menú especial, generalmente pechuga de pollo con arroz y aceite de oliva, sin condimentos", señala.
Además, dice tener un humidificador de ambiente en su habitación y llevar siempre una bufanda cuando hace fresco, pues "debes tratar a la voz con tanta sensibilidad y cuidado como a una dama".
Pocas veces Carreras rompe su disciplina, sólo el fútbol consigue que lo haga, puesto que no puede quedarse tranquilo al verlo y entonces a veces grita.