Washington, 14 jun (EFE).- La exposición a la violencia en el barrio puede afectar la capacidad de los niños para pensar, independientemente de que los menores sean o no testigos directos de los hechos, según una investigación que publica hoy la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Patrick Sharkey, del Departamento de Sociología de la Universidad de Nueva York, combinó los informes acerca de homicidios en la ciudad de Chicago con los datos de las evaluaciones de lectura y vocabulario conducidas en el mismo período.
El propósito era determinar el efecto de los homicidios ocurridos en la localidad sobre el desempeño cognitivo y para ello los investigadores tomaron una muestra de niños de Chicago con edades de 5 a 17 años.
"Los niños negros evaluados dentro del período de una semana después que ocurrió un homicidio en el barrio tuvieron puntajes sustancialmente más bajos que los otros niños en el mismo barrio evaluados en otros períodos", señala el artículo.
De acuerdo con la investigación, entre 1994 y 2002 la policía de Chicago recibió informes de 6.041 homicidios y se determinó con precisión la ubicación de los crímenes.
"La exposición a los homicidios locales varía sustancialmente por etnicidad", señaló el estudio.
"Entre los negros incorporados al proyecto de Desarrollo Humano en Barrios de Chicago (PHDCN, por su sigla en inglés) se condujeron 54 evaluaciones dentro de 4 días después de un homicidio; 92 dentro de 7 días, 131 dentro de 10 días, 170 dentro de 14 días y 325 dentro de 28 días".
"La exposición a los homicidios en el barrio es mucho menos común entre los hispanos y extremadamente rara entre los blancos", escribió Sharkey.
El investigador señaló que el efecto de la exposición a homicidios y la violencia en el barrio disminuye a medida que pasa el tiempo desde el incidente y desaparece después de unos nueve días.
Otras investigaciones anteriores habían mostrado que el estrés puede perjudicar el desempeño cognitivo y que los jóvenes expuestos a la violencia en la comunidad muestran tasas elevadas de síntomas relacionados con el trastorno de estrés postraumático.
Sharkey señaló que su análisis no se diseñó para proporcionar información sobre los efectos permanentes de la exposición de los niños a la violencia.
Pero su estudio indica que en los vecindarios más violentos de Chicago la capacidad de los niños para pensar puede resultar afectada por aproximadamente una semana cada mes debido a los efectos de corto plazo de los homicidios en su localidad.
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