Estas pequeñas bayas secas de color rojo intenso se han hecho un hueco en las estanterías de los establecimientos de alimentación e incluso en algunas tiendas de chucherías.
La mayoría de sus consumidores las conocen por el sinfín de propiedades que se le atribuyen, algunos hablan de ellas como fuente de eterna la juventud.
Sus comercializadores aseguran que las pasas goji contienen aminoácidos, minerales, oligoelementos, vitaminas, carotenoides y ácidos grasos esenciales. Según la web bayasgoji.es: "En lo que se refiere a macronutrientes las bayas goji son hidratos de carbono (68%), proteínas (12%), grasas (10%) y fibra dietética (10%). El valor calórico total de 100gm de bayas secas es de aproximadamente 370 kilocalorías".
Pero, este producto milagro también tiene sus detractores al comprobarse que estas bayas tienen los "mismos nutrientes" de que disponen frutas y verduras, según sostiene el director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada (UGR), el catedrático Emilio Martínez de Victoria Muñoz.
Según este especialista, las bayas del Goji "no contiene ninguna propiedad beneficiosa probada en estudios científicos extensos de intervención clínica en humanos", toda vez que asegura que "muchos de los componentes" presentes en ellas "los pueden aportar también las cantidades diarias recomendadas de frutas y verduras dentro de una dieta equilibrada".
Pese a ello, admite que disponen de un "importante efecto placebo" entre las personas que las consumen. Además, dicho experto alude al hecho de que la especie ’Lycium Barbarum’, a la que pertenecen las bayas que actualmente se importan desde China, "es originaria del Mediterráneo y pertenece a la familia solanaceas, la misma donde están incluidas la patata, el tomate, el pimiento, la berenjena y otras verduras de nuestra dieta".