Y es que la dieta condiciona el mantenimiento y regeneración del organismo, de forma que una alimentación adecuada también puede acelerar la recuperación de enfermedades musculares. Un ejemplo de ello “son las lesiones de esguinces, en las que se debe tener en cuenta que si el enfermo no tiene suficientes nutrientes en la sangre y abusa de la carne de cerdo tendrá una recuperación más lenta”, señala el profesor García-Romero.
En los niños, la alimentación también ha demostrado tener una clara influencia en la recuperación de uno de los trastornos más comunes: las otitis y las mucosidades nasales. En estos casos, “el fisioterapeuta realiza técnicas manuales en el cráneo para movilizar el conducto auditivo con el fin de que pueda pasar a la vía nasal y expulsar así las mucosidades. Además, también debemos recomendarle que evite determinados alimentos que, como la leche de vaca, contribuyen al aumento de las mucosidades”, explica el profesor.
En cuanto a la nutrición durante el periodo de gestación, este especialista recomienda comer mucho pescado para favorecer el desarrollo neurológico del feto. Asimismo, recuerda que si “después del parto, se decide amamantar al bebé con leche materna, la comida que ingiera la madre debe ser la adecuada para que le trasmita al bebé los suficientes nutrientes”.