No basta con disponer de una variedad de productos. Es imprescindible contar con la información necesaria y saber interpretarla.
Trampas comunes
1. Expresar las cantidades (de grasa, azúcar...) respecto a una ración más pequeña que la que realmente comemos.
2. Omitir información relevante:
-No especificar la cantidad de azúcar que está incluida en los hidratos de carbono.
-No especificar la cantidad de sal o sodio.
-No aclarar qué tipo de grasa contiene: cuántas son saturadas o advertir si contiene grasas “trans”.
3. Comparar las cantidades que contiene el producto, con las cantidades diarias recomendadas para un adulto en productos dirigidos a niños.
4. Poner la cantidad de sodio y, para comparar, la cantidad diaria recomendada de sal, que es muy superior.
Las dos formas de expresar las cantidades
POR 100 GRAMOS
1. Inconveniente: no nos sirve para saber de una manera inmediata qué cantidad de cada nutriente vamos a ingerir y las calorías.
2. Ventaja: es muy útil para conocer el “perfi l” nutricional del producto. Es decir qué nutriente tiene en mayor proporción.
POR “PORCIÓN” O “RACIÓN”
1. Inconveniente: sólo es útil en la medida en que la ración propuesta como modelo se ajuste a lo que realmente vamos a comer.
2. Ventaja: si la ración es real (en yogures, refrescos...), nos sirve para saber, sin la necesidad de hacer cálculos, qué cantidad de nutrientes tomamos.