Paloma Corredor

Autor: AP
Se trata de una práctica centrada en principios muy claros: la alineación correcta del cuerpo, el uso de
materiales de apoyo (tacos de madera o cinturones), la sincronización y la secuenciación.
¿Qué es?
Este estilo lleva el nombre de su creador. Iyengar fue un niño enfermizo que, al crecer, trabajó hasta sistematizar más de 200 asanas clásicas de yoga y 14 tipos de respiración. Con todo ello creó un estilo perfectamente estructurado y dividido en grados de dificultad, que permite al alumno progresar de forma efectiva y segura.
La clave.
Se trata de una práctica centrada en principios muy claros: la alineación correcta del cuerpo, el uso de materiales de apoyo (tacos de madera o cinturones), la sincronización y la secuenciación.
¿Qué se siente?
Las posturas se practican en un orden sistemático y se deben mantener durante un tiempo establecido, por lo que es importante conjugar la fuerza de voluntad y la disciplina. El uso de materiales auxiliares ayuda a mantener la postura durante más tiempo y beneficia a quienes tienen alguna limitación física, como dolor de espalda o una lesión por un accidente.
Sus beneficios.
- Tonifica la circulación sanguínea y los sistemas digestivo, nervioso y respiratorio.
- Crea una sensación de bienestar, energía y sosiego.
- Ayuda a controlar la mente y los sentidos, preparando el cuerpo para la meditación.
- Mejora el alineamiento corporal, lo que ayuda a combatir y prevenir dolores de espalda.
- Aumenta la flexibilidad, fuerza, coordinación.
Te gustará si...
Si eres de las que prefieren trabajar duro y sin correr el riesgo de lesionarte, te cautivará.