Ana Calvo
Este sistema anticonceptivo, que aunque previene embarazos inesperados no protege del contagio por ETS, llegó a España en 2003 y presenta una eficacia y efectos secundarios similares a los de la píldora anticonceptiva, pero frente a esta tiene la ventaja de que se reducen los olvidos, pues se coloca en el interior de la vagina una vez al mes, aproximadamente entre el primer y el quinto día del ciclo, y no se retira hasta pasadas tres semanas.
Es un anillo de plástico transparente y flexible de algo más de cinco centímetros de diámetro y cuatro milímetros de espesor que se coloca en la vagina como si fuera un tampón. Dentro del cuerpo de la mujer, libera hormonas, gestágeno y estrógeno, que son absorbidas por la mucosa de la vagina. La primera de ellas inhibe la ovulación y, de modo secundario, espesa el moco cervical para así frenar la entrada de los espermatozoides y provoca un adelgazamiento en el endometrio que origina que éste no se encuentre en las condiciones adecuadas para recibir al óvulo. Los estrógenos, por su parte, regulan los sangrados menstruales y hacen que estos sean poco abundantes, por sus cualidades procoagulantes.