Salud

Blanco y en botella... no siempre es leche

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No es oro todo lo que reluce ni leche el líquido blanco que bebemos en algunos restaurantes. Según un estudio un tercio de las muestras de leche y productos lácteos analizadas en diversos restaurantes supera los límites de contaminación microbiana establecidos por la Unión Europea. Además, los expertos desaconsejan el uso de las jarras en las que se conserva la leche y plantean la necesidad de manipular mejor este tipo de alimentos.

El 35% de las muestras de productos lácteos analizadas excedieron el nivel máximo de contaminación establecido por la legislación comunitaria para enterobacterias, y un 31% sobrepasó los límites marcados para microorganismos aeróbios mesófilos (crecen con una temperatura óptima de entre 30 y 45º C)”, señala Isabel Sospedra, investigadora del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia y una de las autoras del estudio.


Los científicos recogieron 265 lotes de leche y derivados listos para servir en diferentes bares y restaurantes valencianos, y comprobaron si su calidad microbiana se ajustaba a la normativa de la Unión Europea.

Los resultados, que se han publicado recientemente en la revista Foodborne Pathogens and Disease, reflejan que un tercio de las muestras tenían algún tipo de contaminación por microorganismos y que no son aptas para el consumo humano.

Afortunadamente ninguno de los lotes analizados fue positivo para Staphylococcus aureus, Listeria monocytogenes o Salmonella spp., microorganismos patógenos causantes tanto de intoxicaciones alimentarias como de toxiinfecciones”, destacan los autores del trabajo.

Los investigadores han encontrado diferencias dependiendo del origen de la muestra (leche caliente, a temperatura ambiente o productos lácteos caseros). Según los análisis, el 2% de las muestras de leche caliente (mantenida en jarra o termo de acero inoxidable) dio positivo para la bacteria Escherichia coli.

El equipo ha detectado prácticas inadecuadas, como recalentar la leche una y otra vez, incluso al microondas y luego verterla al termo, con el consiguiente aumento del riesgo de contaminación microbiana. El estudio señala que se produce una mayor contaminación en la leche conservada en jarras, por lo que este recipiente no es apto para su almacenamiento.

Fuente: Sinc

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