"A pesar del ‘boom’ actual, la cirugía plástica existe desde la década de los años veinte y los treinta. Desde el principio han existido intentos de evitarla, sustituirla por técnicas más naturales, aunque las consecuencias no siempre han sido saludables”, explica.
“La cultura actual nos hace creer que es posible adelgazar sin dejar de comer o lograr abdominales sin esfuerzo. Algo similar ocurre con la cirugía”, apunta Gómez Bravo, quien pretende ofrecer “una visión clarificadora” de cuándo acudir al quirófano y cuándo no.
Con este esquema en forma de pirámide que ha creado, y que es similar a la que aconseja sobre alimentación, el doctor Gómez Bravo propone “un menú equilibrado” de los cuidados estéticos.
Para el cirujano, existen tres opciones de tratamiento, en función siempre de las necesidades del paciente, que es quien toma las decisiones tras el asesoramiento del profesional médico.
En la base de la pirámide se encuentra el nivel más básico y a su vez el más amplio. Es un área que corresponde a esteticistas, masajistas, entrenadores de fitness o nutricionistas, entre otros profesionales. Está compuesto por la dieta, el deporte y la cosmética.
El segundo nivel está ocupado por la medicina estética. Es el que llevan a cabo dermatólogos, odontólogos especializados en estética dental o médicos estéticos. Corresponde a tratamientos con la toxina botulínica, mesoterapia y radiofrecuencia. La parte alta de la pirámide corresponde a la labor de cirujanos plásticos.
Cuanto más alto en la pirámide se encuentran los procedimientos estéticos, mayor es la cualificación profesional que exigen al experto que lo practica. Son aquellos que conllevan mayores riesgos y un mayor tiempo de recuperación, aunque también los de mejores resultados y beneficios más duraderos.
Aunque Gómez Bravo considera muy adecuados los procedimientos no invasivos –aquellos que no requieren de intervención quirúrgica y que se encuentran en los dos primeros niveles de la pirámide-, “es conveniente que no se empleen como sustitutos de la cirugía plástica”, defiende.
La presidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética, la doctora Pilar Rodrigo, coincide en que hay casos que no pueden tratarse si no es pasando por manos de un cirujano. Aunque advierte: “Medicina estética y cirugía plástica son complementarios, pero en muchos casos no es necesario pasar por un quirófano. Por ejemplo, la toxina botulínica elimina la arruga de expresión y no es necesario un "lifting" para ello”, apunta a Efe.
“Un rejuvenecimiento facial a partir de la treintena es más bien una práctica preventiva, al igual que un rejuvenecimiento cutáneo con mesoterapia o radiofrecuencia, en los primeros años de la edad madura”, indica Pilar Rodrigo.
Los de medicina estética son tratamientos más asequibles en lo económico, hay mayor oferta e implican menor nivel de riesgo y menos tiempo de recuperación. Pero en ocasiones, al intentar compensar los efectos de un tratamiento más complejo, se corre el riesgo de convertirse en un paciente “sobretratrado” con resultados poco óptimos como rellenos excesivos o rostros inexpresivos, prosigue el cirujano de la clínica Ruber.
Lo importante para Pilar Rodrigo es también la seguridad del paciente, quien va a encontrar en los tratamientos médico-estéticos una acción más natural y cuidada con resultados menos estándar.