El motivo de la actual campaña de sensibilización, bajo el lema “Cuida tu cintura”, quiere destacar no sólo la cantidad de kilos que pesa una persona para identificarle como obeso o con sobrepeso (a través de la medición del IMC), sino dónde se localiza esa adiposidad. Se puede dar la circunstancia de que un leve sobrepeso no tenga importancia clínica, pero si la distribución de la grasa es de tipo abdominal, el riesgo cardiometabólico cambia de manera considerable.
La obesidad abdominal implica un incremento de entre 1,5 y 2 veces el riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares, diabetes y alteraciones de los lípidos (sobre todo, aumento de los triglicéridos y disminución del colesterol-HDL, más conocido como “colesterol bueno”).
La prestigiosa revista New England Journal of Medicine acaba de publicar en su edición de noviembre un estudio realizado en Europa (y en el que también ha estado enrolado España) con casi 360.000 participantes y un seguimiento de 9,7 años donde, entre otros temas, se ha verificado que el perímetro de la cintura actúa como una variable independiente del riesgo y que el hecho de tener un peso normal o estar delgado, no protege frente al riesgo de mortalidad por estas enfermedades, si no se verifica que el perímetro de la circunferencia se encuentra también dentro de la normalidad.
En nuestro país, el 30% de la población española presenta obesidad abdominal y, según las guías clínicas internacionales, el nivel de riesgo se produce cuando el perímetro de la cintura es igual o superior a 102 centímetros en el hombre e igual o superior a 88 centímetros en la mujer.
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