Ana Calvo
Este método anticonceptivo es una especie de “capucha” de látex que se coloca en el fondo de la vagina y que cubre la entrada del útero, impidiendo así que los espermatozoides se encuentren con el óvulo. Al igual que los preservativos masculinos y femeninos, también el diafragma es considerado un método de barrera que, si bien es eficaz en la prevención de embarazos no deseados, a diferencia de los otros dos, no evita el contagio de SIDA u otras enfermedades de transmisión sexual.
Antes del uso habitual del diafragma, el médico debe adaptarlo a cada cuerpo y asegurar así la correcta colocación, a la que procederá después la mujer que lo vaya a usar, por lo menos media hora antes de la relación sexual. Generalmente, se recomienda que antes de su inserción en la vagina se cubra con espermicida para aumentar su eficacia. Además, debe dejarse dentro del cuerpo de la mujer por lo menos seis horas después de terminar el acto sexual para que este producto actúe.
Aunque el tiempo que se puede mantener el mismo diafragma dentro de la vagina depende del uso y los cambios corporales de cada mujer, los ginecólogos recomiendan cambiarlo, como mucho, después de un año. Por tanto, pueden practicarse varias relaciones sexuales con el diafragma puesto durante este tiempo, sin necesidad de extraerlo.