Tos seca en el teatro, hipo incontrolableen una cita o rugidos del estómago en medio de una reunión de trabajo. A veces los ruidos te traicionan cuando más necesitas estar en silencio. Ninguno de ellos son malos de por sí, aunque conviene consultar al médico cuando se producen de forma habitual. Son involuntarios y no se pueden reprimir, así que luchamos por disimularlos, aunque también podemos intentar evitar que se produzcan si sabes por qué aparecen.
Ronquidos
Cuando dormimos, los músculos se relajan y la parte trasera del paladar y la campanilla, o la propia lengua, pueden obstruir las vías respiratorias. Al inspirar vibra la zona y produce el famoso “ronzz”. Entre las principales causas de este ronquido está el sobrepeso o beber alcohol antes de irse a la cama, pero también lo favorecen un catarro, la sinusitis y la inflamación del velo del paladar, la campanilla, la lengua o de las amígdalas (vegetaciones). Aunque según Paz Martínez-Beneyto, otorrinolaringóloga de la Clínica del Ronquido, el principal problema es “la dificultad para el descanso de la pareja debido al ruido continuo”.
Sorber la nariz
En España consideramos sorber la nariz una muestra de mal gusto, pero en Japón está peor visto sonarse en público mientras que aspirar los mocos es un acto habitual. Si el “snif-snif” es constante hay que consultar con el médico “para ver si se trata de una rinitis y que el especialista aplique el tratamiento más adecuado”, explica la otorrinolaringóloga Ramona Soler, del Hospital Universitario Son Dureta, quien apunta que sorber la nariz no agrava ni extiende la causa del moqueo ni causa sinusitis. Soler desaconseja tomar antihistamínicos cuando el exceso de mucosidad se deba a un catarro: “Con un analgésico para el dolor de cabeza y limpiándose la nariz, que suele estar taponada, remite en pocos días”.
Estornudo
El estornudo “es un mecanismo de defensa que indica que algo nos ha tocado las narices –explica Soler–. La nariz tiene que eliminarlo y la forma más fácil es haciendo un estornudo”. Cuando una partícula microscópica entra en este órgano, irrita la mucosa nasal y los nervios de la zona generan la salida brusca de aire. Según la doctora, el estornudo sólo puede ser perjudicial cuando es muy fuerte, “porque se pueden tener pequeños problemas, como rotura de vasos del ojo”. Lo más saludable es estornudar sin cerrar la boca, con un “atchís” o “atchuá” (siempre que no estemos hablando con alguien).
Bostezo
El bostezo es tan contagioso que podemos abrir la boca sólo con leer sobre él. Hay muchas teorías que intentan explicar ese “uaahm”, desde la más aceptada de que el cuerpo intenta llevar un aporte extra de oxígeno al cerebro hasta la más novedosa que explica que el objetivo es refrescar la materia gris bajando la temperatura de la cabeza y así lograr que el cerebro funcione de forma más eficiente.
Tos
La tos es “una contracción brutal del diafragma para expulsar a través de la laringe aquello que nos ha entrado en un bronquio”, explica la doctora Soler. Hay múltiples causas, desde un asma tan leve que no causa insuficiencia respiratoria a una infección pulmonar o problemas digestivos como el reflujo esofagogástrico. Hay tos seca (el típico “cof cof”) y húmeda, acompañada de un borboteo. La tos de un alérgico o la del principio de un catarro suele ser seca. Aunque quizás la más molesta sea la húmeda, que despierta ganas de toser para arrancar la mucosidad. No es bueno tomar cualquier jarabe para la tos, indica la dra. Soler, “porque muchos de ellos llevan sustancias derivadas de la codeína, y esto tiene un efecto sedante estupendo para la tos pero que da problemas digestivos”. La premisa a seguir es tomar agua para que la mucosidad se haga más fluida y así eliminarla mejor del organismo.
Rugidos del estómago
Este órgano está siempre en acción. Cuando han transcurrido varias horas desde la última comida y empieza a aparecer el hambre, el nervio parasimpático aumenta sus contracciones y le hace segregar fluidos con un doble objetivo: eliminar los restos de comida que pueda haber y despertar la sensación de hambre. Cuando hay alimentos que mover y deglutir el sonido queda ensordecido, pero si el estómago está vacío resuena como cuando haces un ruido en una sala vacía y entonces lanza un profundo “groarrrr” de hambre.
Hipo
Consiste en la contracción brusca del diafragma seguida de un cierre de la glotis. Puede deberse a ingerir alimentos demasiado calientes o irritantes, ataques de tos o de risa, neumonía, un fármaco, problemas digestivos, embarazo o incluso tener origen emocional. El “hip hip” cada pocos segundos suele desaparecer aumentando la concentración en sangre de dióxido de carbono (por ejemplo, aguantando la respiración), estimulando el nervio vago bebiendo rápido sorbos de agua o tirando suavemente de la lengua y frotando los ojos, según indica el “Manual Merck de información médica para el hogar”. Opciones más agradables que el tradicional susto.
Eructo
Un exceso de gases en el estómago relaja el músculo del esfínter esofágico interior, con lo que el aire escapa hacia arriba en un “burp” más o menos intenso. Fumar, comer de pie o demasiado rápido y no masticar bien están en el origen de ese exceso de aire, aunque la dieta es también un factor fundamental; generan más gases los alimentos que fermentan en el estómago (legumbres), las bebidas carbonatadas o con levadura (cerveza), masticar mucho chicle o un exceso de bebida durante la comida.
Ventosidades y borborigmos
El paso por el orto de los gases del sistema digestivo son el ruido corporal que provoca las situaciones más embarazosas e hilarantes al delatarnos con un sonoro “prrt”. Las causas de un exceso de gases (meteorismo) están en la dieta; los alimentos cocinados con demasiada grasa o la introducción brusca en la dieta de fibra producirán más flatulencias. Tampoco es bueno tumbarse después de una comida ya que lleva los gases del estómago al intestino. El meteorismo continuado puede ser indicador de problemas como la intolerancia a la lactosa o la enfermedad de Crohn. El avance de los alimentos por el intestino y el exceso de gases en el interior de las tripas también producen otros ruidos, los borborigmos. Normalmente estos “gro-gro-gro” sinfónicos sólo se escuchan al auscultar el abdomen, pero cuando son hiperactivos o hay flatulencias pueden oírse sin estetoscopio.
Rechinar de dientes y castañeteo
Mucha gente aprieta los dientes cuando duerme y algunos incluso los rechinan teniéndolos prensados en un “ñiec” que puede provocar escalofríos a quien lo oye. Pero lo peor no es el ruido, sino el desgaste “de las piezas dentales, y hasta se llegan a romper las muelas o las fundas que les pones”, afirma el odontólogo Gerardo Bassanini. Algunas teorías atribuyen ese comportamiento a la genética o al mismo estrés, pero este dentista apunta que no hay un perfil del “rechinador”. La solución pasa por ponerse para dormir una férula de descarga que distribuya la fuerza de la mandíbula al apretar. Rechinar no es el único ruido que hacemos de forma incontrolada con nuestra boca; ante un frío o un miedo intenso los dientes empiezan a castañetear y llegan a hacer su famoso “tac tac tac” hasta 260 veces por minuto, aunque, esta vez, sin peligro para su integridad.
Chasquido articular
En todas las articulaciones de nuestro cuerpo hay cápsulas con líquido sinovial que evitan que se dañen los huesos y los cartílagos con el roce de nuestros huesos. Ese líquido contiene nutrientes, oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono. Cuando la articulación se mueve esas cápsulas se estiran, lo que libera los gases y produce un “clac” tan fuerte que puede dar repelús. Los médicos consideran que los crujidos de articulaciones son normales si no van acompañados de dolor (de haberlo, puede tratarse de un paciente que sufre artritis).
También pueden causar esos chasquidos los tendones. Si están debilitados, al movernos lo que oímos es cómo se reajustan alrededor de la articulación.
COSAS QUE PASAN
• Un estornudo puede alcanzar los 150 kms/h.
• El estadounidense Charles Osborne tuvo hipo desde 1922 a 1990, ¡68 años!
• No se puede mantener los ojos abiertos mientras estornudas.
• Cada día expelemos una media de 15 ventosidades. Su olor depende del sulfuro de hidrógeno y azufre que contengan.
• Cameron Díaz recibió un premio por eructar sonoramente y lo ha hecho varias veces en público. Penélope Cruz también lo hizo durante un anuncio de un refresco.
• Los ronquidos pueden alcanzar los 90 decibelios, equivalentes al ruido de un tráfico intenso o una aspiradora.