Ana Calvo
Este método anticonceptivo, a pesar de que cuenta ya con más de dos décadas de historia (se comercializó por primera vez en Finlandia en los años ’80), no se empezó a vender en nuestro país hasta hace poco más de dos años.
Para colocar esta medida contraceptiva a largo plazo (tiene efectividad durante 3 a 5 años, aunque se puede retirar antes si se desea buscar el embarazo), un médico especialista injerta bajo la piel del brazo de la mujer una pequeña varilla de plástico flexible, parecida a una mina de lápiz, por medio de un pequeño implante rápido y sencillo.
Su efectividad a la hora de prevenir el embarazo es del 99,9% según los especialistas, aunque puede ir perdiéndola al superar los tres años de su implantación; la comodidad que permite al ser invisible, de larga duración y muy discreto; y el hecho de que no interfiere en la espontaneidad y la sensibilidad durante las relaciones sexuales, lo sitúan como un buen método anticonceptivo, aunque su uso sigue siendo escaso. Pero no se puede olvidar que, en ningún caso, actúa como barrera al sida o al resto de enfermedades de transmisión sexual.