La que muchos consideran como la gran pandemia de nuestro tiempo, el sida, es una enfermedad que nuestro Ministerio de Sanidad y Consumo define como “un estado avanzado de la infección causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que provoca la destrucción progresiva del sistema inmunitario” y de la que, por desgracia, se contagian 33 millones de personas cada año y aproximadamente 7.000 mujeres jóvenes cada día.
Este último dato, ofrecido por la directora ejecutiva adjunta del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) Purmina Mane, resulta cuanto menos alarmante si tenemos en cuenta las barreras protectoras que existen y que podemos poner para que el sida no siga robando vidas.
Sin embargo, hay un grave problema: la falta de información y acceso de gran parte de la población mundial a estas medidas para prevenir el contagio. Las barreras ideológicas, culturales y religiosas, el hecho de que aun hoy el sexo continúa siendo un tema tabú, especialmente para las mujeres, y, sobre todo, la falta de recursos económicos de los que muchos disponen para poder costeárselos agravan, y mucho, el problema.
Pero si un hecho resulta alarmante es ver cómo, en los últimos años, el número de mujeres que se contagian del Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA) ha crecido de manera exponencial alcanzando, en América Latina por ejemplo, el 36% de los casos registrados y ascendiendo a nivel mundial a la cifra de 16 millones de mujeres infectadas por el virus, del total de 33 millones de enfermos de SIDA que actualmente se estima que haya.
Por este motivo, la XVII Conferencia Internacional de Sida que estos días se está celebrando en Ciudad de Méjico ha tenido como uno de los temas centrales de sus ponencias el de “Mujer y VHI”.
El colectivo femenino, especialmente las más jóvenes, se encuentra en una posición desfavorable por varios motivos. A pesar de encontrarnos en pleno siglo XXI, siguen siendo muchas las mujeres que no pueden hacer un uso libre de los ingresos familiares ni pueden tomar, de manera individual, decisiones en cuanto a cómo, cuándo o en qué condiciones mantener relaciones íntimas. Todo esto, por no hablar de que nosotras estamos mucho más expuestas a sufrir agresiones sexuales y que la prostitución (con el gran riesgo de contagio que conlleva esta profesión) sigue estando ejercida, en la mayor parte de los casos, por mujeres.
La Coalición de Primeras Damas y Mujeres Líderes de América Latina ha denunciado, por tanto, en una de las ponencias que han tenido lugar en el marco de la XVII Conferencia Internacional de Sida y en palabras de la Primera Dama de Méjico Margarita Zavala, la urgente necesidad de "hacer visible el impacto del VIH en las mujeres" ya que la falta de acceso a la información que muchas mujeres tienen en muchos puntos del planeta y el desconocimiento de la feminización del SIDA produce "que nosotras mismas nos percibamos en bajo riesgo", lo que resulta en un "menor acceso a pruebas de diagnóstico temprano" y a que "las mujeres embarazadas transmitan su enfermedad a los hijos".