Andrea Arabia

Autor: EL CORREO
La osteoporosis es una afección del esqueleto caracterizada por un descenso de la masa ósea y un aumento de la fragilidad de los huesos. Su manifestación clínica más característica es la fractura y las complicaciones que se derivan de ella.
La osteoporosis es un trastorno afecta sobre todo a mujeres que no tienen el periodo o posmenopaúsicas, debido a la disminución de los niveles de estrógenos. La deficiencia de calcio y vitamina D por malnutrición, así como el consumo de tabaco, alcohol, cafeína y la vida sedentaria incrementan el riesgo de sufrirla.
Esta afección se produce cuando el organismo no es capaz de formar suficiente hueso nuevo o cuando gran cantidad del antiguo es reabsorbido por el cuerpo.
El calcio y el fósforo son dos minerales esenciales para la formación del hueso y durante la juventud, el cuerpo los utiliza con ese fin. Si el consumo de este mineral es insuficiente o si el cuerpo no lo absorbe correctamente, la formación de los tejidos óseos se ve afectada.
Asimismo, a medida que envejecemos, el calcio y el fósforo son reabsorbidos de nuevo en el organismo desde los huesos, lo que obligatoriamente debilita el tejido óseo.
Sus síntomas son varios, pero no evidentes, por lo que a menudo no se detecta durante años. Los más comunes son los dolores de espalda de causa desconocida, la pérdida de estatura, las fracturas recurrentes que tardan en curarse.
Entre los factores de riesgo destacan ser mujer de raza blanca, la carga genética (antecedentes familiares) y la ausencia de embarazos.