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¿Tienes una boca sana?

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Heridas que no curan, hormigueo... pueden ser síntomas de algo más peligroso que una caries: el cáncer oral. El arma más eficaz para combatirlo, la detección precoz.

Algo está pasando con el cáncer de boca, y no precisamente positivo. Antes parecía una patología reservada a varones mayores, que fumaban y consumían alcohol. Pero el perfil se está diversificando y cada vez aparecen más casos en mujeres y menores de 40 años.

"No es que haya cambiado el modelo de paciente" explica el dr. Fernando Novell, del Instituto de Odontología e Implantología de Barcelona, es que han variado los hábitos de la sociedad. En la mayoría de los casos, el perfil sigue siendo el mismo: fumadores que consumen alcohol.

De hecho, el mayor grupo de enfermos son los que reúnen ambos factores, después irían los que sólo fuman y, a continuación, los bebedores. Lo que sí sabemos ahora es que un 25% de los tumores malignos se dan en personas sin factores de riesgo y eso es preocupante.

El cáncer oral representa del 2 al 5% del total de pacientes oncológicos y es responsable del 1% de las muertes por cáncer en nuestro país. Unas cifras que pueden no impresionar a simple vista, pero que sí lo son si las comparamos, por ejemplo, con las víctimas del cáncer de cérvix, porque el número de casos de cáncer oral triplica a los del de cuello de útero. Pero el verdadero drama de esta enfermedad lo representa otro dato: en los últimos 30 años su supervivencia no ha mejorado.

No es fácil decir cuántos casos de cáncer oral se diagnostican al año en España, pues no hay un único registro nacional de tumores y manejamos los datos que conocemos por los servicios de Cirugía Maxilofacial. Pero en cuanto a la mortalidad, lamentablemente y debido al diagnóstico tardío en estadios avanzados, en la mayoría de los casos el 50% de los pacientes fallece antes de los cinco años, afirma el dr. Francisco Rodríguez Lozano, secretario del Consejo General de Odontólogos.

No exponerse
Acabar con las consecuencias más graves de esta patología es posible si se siguen dos directrices: prevenir y revisar. Ésta es una enfermedad provocada, sobre todo, por la exposición a unos factores de riesgo. No fumar, no tomar bebidas alcohólicas y evitar las infecciones bucales del papilomavirus, que se transmite por vía sexual, serían los parámetros a seguir, afirma el dr. Fernando Novell.

Aunque existen otros hábitos que contribuyen a mejorar nuestra salud bucodental y, por lo tanto, a evitar en alguna medida la aparición de lesiones precancesoras, como son consumir una dieta equilibrada con abundancia de verduras y frutas frescas, cepillarse los dientes... Los pacientes con mala higiene oral tienen más probabilidades de sufrir esta patología, porque este comportamiento se suele asociar con un escaso o nulo control de la boca.

Son personas que no suelen acudir al dentista, que si tiene algún tipo de prótesis que les produce heridas no se las controlan... Además, la mala higiene, por sí misma, produce una serie de inflamaciones crónicas y repetidas en la boca y eso sí que es uno de los factores para la aparición de cáncer, explica el especialista.

El segundo punto que haría que, por fin, la mortalidad de esta patología remitiera es tan sencillo como colocarse frente a un espejo: el chequeo de nuestra propia boca. ¿Por qué es tan importante? Porque si se descubren las lesiones previas al cáncer, la tasa de supervivencia crece de forma espectacular. De hecho, las formas cancerosas menores de 15 mm se pueden curar fácilmente. Por ello los odontólogos recomiendan realizarse un chequeo bucal una vez al año, o cada seis meses si se es fumador, y aprender a buscar en nuestra boca. Todos nos miramos la cara por las mañanas, nos la lavamos, nos afeitamos... y sería facilísimo aprovechar ese momento para echar un vistazo a la boca. Hay que buscar señales de alarma, como por ejemplo el sangrado de las encías, una herida que tarda más de dos semanas en curar (aunque no duela), un bultito en el cuello que no se mueva y nos moleste, tener los labios dormidos o con hormigueo... Todas estas cosas pueden ser síntomas, algunos más precoces que otros, del cáncer oral, explica el dr. Fernando Novell.

El mejor resultado
De una detección precoz depende que el tratamiento posterior sea más o menos agresivo. Si las cosas se pillan a tiempo, las perspectivas son buenas. En las lesiones precancerosas o en los estadios iniciales, el tratamiento quirúrgico es muy sencillo y poco agresivo. Lamentablemente, en la mayoría de las ocasiones y debido al retraso diagnóstico, los tratamientos suponen cirugías mutilantes y la supervivencia del paciente está muy comprometida, pues la diseminación desde la boca a otras zonas es muy rápida.

Dependiendo del caso, la quimioterapia y, sobre todo, la radioterapia actúan como un complemento a la cirugía, explica el dr. Francisco Rodríguez Lozano. Para confirmar el diagnóstico es necesario acudir a un especialista. El dentista realiza entonces una exploración minuciosa de toda la cavidad oral y puede identificar si hay una lesión precancerosa, que tratada a tiempo no acabará en un cáncer, o un carcinoma in situ, que no afecta todavía a tejidos próximos y tiene un pronóstico muy favorable.

Así, con un diagnóstico precoz se aumenta la supervivencia y se disminuye las secuelas, ya que el tratamiento de los cánceres orales avanzados pueden tener graves consecuencias físicas porque la cirugía afecta a la capacidad de hablar, masticar o respirar. En cuanto a otros sistemas o técnicas diagnósticas: La evidencia científica es muy clara en cuanto a esas técnicas. Por ejemplo, la fotoluminiscencia que se ofrece en algunos centros no sustituye ni mejora ostensiblemente la exploración visual y la toma de una biopsia frente a cualquier lesión sospechosa, que es el procedimiento diagnóstico de seguridad para este tipo de lesiones, dice el dr. Francisco Rodríguez Lozano.

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